Sólo Hay Que Hacer 2 Cosas En La Vida.

Yo intento hacer solamente 2 tipos de cosas:

1- Las cosas que me gusta hacer.

2- Las cosas que quizá no me gusta hacer pero que me gusta haber hecho.

E intento no hacer NADA que no caiga dentro de estas dos categorías.

Así pues, mi vida se compone de esta forma.

Piensa en esto.

Porque si llenases tu vida de cosas que te gusta hacer y la completases con cosas que te gusta haber hecho la vida te resultaría mucho más agradable. Más edificante.

Como dije una vez en una conferencia:
«A algunas personas, como a mí, nos gusta fregar los platos. Pero hay muchas personas que detestan hacerlo. Sin embargo, a todo el mundo, a absolutamente todos, nos gusta ver… los platos limpios, secos y bien recogidos».

Haz mucho de lo que te gusta.
Haz todo lo que te gustará haber terminado.
E intenta no hacer nada más.

FUERZA Y PAZ.

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Un Truco Gratuito Para Emprendedores.

Obsérvate. Toma nota de tu conducta y comportamiento como consumidor.

Cuando vayas por la calle y te detengas a ver un escaparate pregúntate por qué motivo lo estás haciendo.

Cuando estés leyendo el periódico y te veas leyendo una noticia concreta o un anuncio pregúntate por qué motivo lo estás leyendo.

Cuando estés en redes sociales y te veas a ti mismo, de repente, mirando una publicación concreta, pregúntate qué es lo que te ha hecho detenerte ahí.

Y, sobre todo, cada vez que sueltes un céntimo de tu bolsillo, cada vez que saques la tarjeta para pagar algo, pregúntate por qué han conseguido que les des tu dinero.

Haz esto como hábito e irás viendo las claves. Luego ya sólo es cuestión de que las apliques a tu negocio.

(Este es un fragmento del último artículo publicado en mi newsletter para emprendedores «El emprendedor feliz». Puedes leer el resto del artículo AQUÍ y suscribirte para recibir un correo semanal con consejos para tu negocio)

 

Microrrelato: A alguna parte.

MICRORRELATO: A ALGUNA PARTE.

Iba un pájaro volando, con decisión cuando otro se le acercó:

—¿Hacia dónde vas? —le preguntó.
—¿Qué pregunta es esa?
—No lo sé, te vi volando, tan seguro, que me lo pregunté.
—Te contestaré: no sé a dónde voy, sólo sé que voy a alguna parte.
—¿Y dónde está «alguna parte»?
—Sólo sé que está lejos de donde vengo.
—¿Y de dónde vienes?
—De donde no quiero estar más.

Fin.

Consigue gratis aquí mi ebook con un capítulo inédito de mi libro «Nunca renuncies a ser feliz».

El Orden En La AUTOESTIMA.

Hay que hacer cosas buenas y bonitas para uno mismo ANTES.

Los actos, las buenas acciones llegan ANTES de la autoestima.

La autoestima, de hecho, llega a través de esos actos.

La mayoría piensan que es al revés: “Si tuviese más autoestima, me trataría mejor”. PUES NO. ES JUSTO AL REVÉS.

AL REVÉS.

Pruébalo y cuéntame.

FUERZA Y PAZ.


***Fragmento de mi podcast, puedes escucharlo AQUÍ.

La Dispersión Y Los Objetivos.

Tenemos una cantidad limitada de energía, tiempo, concentración y recursos.

Si abrimos demasiado las opciones, dispersaremos y dividiremos esos recursos, volviéndonos poco efectivos.

Es un poco como lo que pasa en año nuevo con los propósitos. La mayoría fallan con ellos porque simplemente se ponen más de uno. Si se propusiesen sólo un objetivo para un año completo, y sólo uno, y se centrasen en él, con todo su potencial y recursos, la probabilidad de conseguirlo crecería como la espuma.

Y esto es algo en lo que muchas personas no caen.

No se dan cuenta de que se están dispersando. Y al hacerlo, se dividen a sí mismas y sus recursos, dividiendo así también las posibilidades de conseguir aquello que se proponen.

Pruébalo. Quédate con un sólo objetivo, una sola meta, y dale todo lo que tienes, lo mejor de ti, durante un tiempo realmente suficiente. Seguramente no lo has probado nunca, casi nadie lo hace, pero pruébalo… seguro que acabarás asombrado.

FUERZA Y PAZ.

 

Subir Precios, Despedir Clientes.

(Fragmento de mi newsletter «El emprendedor Feliz»,
puedes suscribirte gratis AQUÍ)

—DESPIDIENDO CLIENTES—

La conversación fue, más o menos, así:

JOAN: Ya he revisado tus números. Vas a tener que subir precios, estás fuera de mercado. Y, como mínimo, un 15%.
CLIENTE: Pero, Joan… no puedo hacer eso.
JOAN: Si no lo haces, tendrás que cerrar.
CLIENTE: Pero es que mis clientes se van a enfadar. No lo van a entender.
JOAN: Pues cambia de clientes, tío. No tienes otra alternativa.
CLIENTE: ¿Crees que se enfadarán?
JOAN: Te prometo que no puede importarme menos eso. Si se enfadan que se enfaden, que se vayan. Pero, por mi experiencia, no suele haber nunca más de un 10% de clientes que se van tras una subida de precios normal.
CLIENTE: Un 10% es mucho…
JOAN: Haz números, joder. Se va un 10% y el 90% restante comienza a pagarte un 15% más. Sales ganando. Facturas más y tienes que atender a menos gente mientras captas gente nueva.
CLIENTE: Visto así…
JOAN: No hay otra forma de verlo.
CLIENTE: ¿No?
JOAN: Vamos a ver, ¿está justificada la subida? Sí. ¿Estás estafándoles? No. ¿Corres el riesgo de quebrar y cerrar si no subes precios? Sí. ¿Puedes dar servicio a los clientes felices contigo si cierras? NO.
CLIENTE: Pero vendrán a quejarse.
JOAN: Sí, siempre habrá un par de parásitos que lo hacen. Cuando lleguen, si quieres, les explicas la subida. Y si no lo entienden, los despides. A la puta calle.
CLIENTE: ¿Los despido?
JOAN: Sí, a veces, lo mejor que uno puede hacer es despedir a un cliente.

Tras esto, mi cliente subió precios. De entre toda su clientela sólo 3 se le quejaron directamente, menos del 4%. A los 3 se les explicó la subida y se les invitó a darse de baja del servicio si no estaban conformes con la decisión. Los 3 se marcharon.

Mi cliente…

PUEDES LEER EL CORREO COMPLETO HACIENDO CLICK AQUÍ.

Pedir Un Favor Es Mejor Que Darlo.

Lo mejor para caerle bien a alguien o estrechar el lazo con ese alguien no es hacerle un favor sino PEDIRLE UN FAVOR.

¿Cómo? Cómo va a ser eso así. Te preguntarás. Pues sí, es justo así. Yo también dudé mucho sobre ello la primera vez que lo leí no recuerdo dónde, pero te prometo que funciona, te prometo que es así.

Y es así porque cuando le pides un favor a alguien, lo estás involucrando en ti. Le estás dando la oportunidad de hacer algo por y para ti. Le estás permitiendo comportarse como si le importaras de verdad, porque los favores se hacen por y para las personas que nos importan en un grado u otro.

Pero hay que hacerlo bien. No se puede hacer de cualquier manera, si lo hacemos mal conseguiremos el efecto contrario.

Por ejemplo. No hay que pedir nada que la otra persona crea que podemos hacer nosotros. Luego hay que ser muy específicos sobre por qué queremos que sea esa persona y no otra, hay que decir algo como “tú eres la única persona que puede hacerme este favor por esto y por esto”.

Finalmente, si recibimos el favor hay que agradecerlo como es debido y, por último, ofrecernos a devolverlo de inmediato. “Pídeme lo que quieras a cambio, te debo una, y de las gordas”.

Esto es agua bendita para las relaciones personales. Repito, no se puede abusar, sobre todo pidiendo favores a la misma persona, pero funciona increíblemente bien.

*Directamente desde mi Podcast.

La Felicidad Es El CAMINO A Tomar.

(Este es un artículo original de mi newsletter «Pregunta a Joan». Suscríbete AQUÍ y no te pierdas más contenido como este)

—HACIA DÓNDE IR—

P: ¡Hola, Joan! Me encuentro bastante perdido en la vida, no tengo nada claro qué camino tomar. ¿Tienes algún consejo? Muchísimas gracias por todo lo que nos das cada día. Y gratis. Es increíble.

R: Muchas gracias por tus bonitas palabras.

Piensa en una carrera de 100 metros lisos. Todos parten de la misma línea, esperan y cuando suena el pistoletazo de salida todos parten en línea recta hasta la meta. ¿Sí?

Nunca has visto que suceda otra cosa.

Nunca has visto a uno corriendo a cuatro patas como un perro.

Tampoco has visto uno corriendo hacia atrás.

Y tampoco has visto a uno correr hacia las gradas.

Todos van en línea recta y lo más rápido que pueden hacia la meta.

Y esto es así porque el objetivo final, el objetivo mejor y mayor de esa carrera es llegar el primero. Ganar. Y por eso, todos hacen lo que hacen, porque es lo que más sentido tiene teniendo en cuenta el fin último, que es, como he dicho ya, llegar y ganar.

Pues la vida es igual, pero mejor.

Porque no importa llegar el primero. Lo que cuenta es llegar.

¿Llegar a qué?

Llegar a ser feliz.

Porque la felicidad es el bien mejor y mayor que cualquier otro.

Y si esto es así entonces lo que tengo que hacer durante el tiempo que sea necesario debe ir enfocado y dirigido a alcanzar dicho bien. Dicho objetivo. Dicha meta.

Así que, si estás perdido y no sabes qué camino tomar, lo que tienes que hacer es situar la felicidad como norte en tu vida.

Porque cuando lo hagas, verás bajo una mejor luz, que es lo que deberías empezar a hacer y qué es lo que deberías dejar de hacer.

Haz 3 listas, una con las cosas que hay en tu vida que te hacen más feliz. Sigue con ellas. Dales más espacio si es necesario.

Otra con las cosas que hay en tu vida que te hacen más infeliz. Cárgatelas. Todas. Sin compasión. De cuajo. A tomar por saco.

Y una última con las cosas que crees que podrían hacerte más feliz y que podrías incluir desde ya. Me da igual, lo que sea. Aprender a tocar la guitarra, apuntarte a pilates o leer sobre ingeniería. Lo que sea. E introdúcelas. Hazles hueco.

Hazlo y dale 6 meses. Cuando pase ese tiempo, analiza y repite las 3 listas.

Cualquier avance a este respecto te llenará de certeza, seguridad y confianza de que estás haciendo lo que es debido, lo que verdaderamente tiene sentido.

A por ello.

VAMOS.

FUERZA Y PAZ.

INFORMACIÓN Y CONTACTO

Conectar, Desconectar, Cansar, Descansar.

(Fragmento de mi Podcast, puedes escucharlo AQUÍ)

En Eclesiastés 2:24 dice: Lo mejor que puede hacer el hombre es comer y beber, y disfrutar del fruto de su trabajo, pues he encontrado que también esto viene de parte de Dios.

Para descansar hay que cansarse antes, y es por el descanso que luego me puedo volver a cansar. Pues lo mismo pasa con el desconectar.

Me desconecto porque he estado antes conectado, y si quiero poder volver a estarlo, tengo que desconectar en algún momento y, sobre todo, no sentirme mal por estar desconectado.

Trabajas 9 horas al día de pie y me dirás que no puedes ver una serie sin sentirte mal?

Haces dos horas de coche para ir a currar y me dirás que no te ves con derecho de disfrutar unas partiditas a la consola sin que te coma la culpa?

Disfruta, cuando toque y como toque, pero disfruta y no te sientas mal por ello, porque eso también viene de parte de Dios.

FUERZA Y PAZ.

CONTACTO: TLF – 692846053 (WhatsApp) – Correo joan@joangallardo.es

La Mediocridad.

(Fragmento de mi Newsletter «Pregunta a Joan». Puedes suscribirte gratis AQUÍ y además recibir un ebook muy especial)

Mediocridad es la falta de respeto hacia uno mismo por una vida estrujada solo a medias por culpa de una forma de actuar a medias entre lo que mejor que podríamos hacer y lo que finalmente hacemos.

Mediocridad es el desperdicio del talento y del potencial. Y, por lo tanto, de los dones y la vida.

Mediocridad no es la capacidad, sino el uso de la capacidad que sea que uno tenga.

Mediocridad no es más que un mal hábito, una forma pobre de vivir.

Mediocre no es el chaval que no llega y saca un 5 en un examen, mediocre es el chaval que tiene potencial para sacar un 8 y saca un 6. Mucho más mediocre que el crío del 5.

¿Cuál es el remedio contra la mediocridad?

Sencillo: hacer las cosas siempre todo lo buenamente mejor que se pueda. No dejarse nada. No guardarse nada. Dar el máximo del potencial, sea éste el que sea.

FUERZA Y PAZ.

 

CONTACTO: TLF – 692846053 (WhatsApp) – Correo joan@joangallardo.es

Lo Importante Y El Precio A Pagar.

Busca tus cosas importantes, decide aquello por lo que darlo todo y descarta todo lo demás.

Que tu mundo sea aquello que tú decidas.

Porque si no lo haces, un día el tiempo habrá pasado y te preguntarás:
“Maldita sea, ¿por qué no fui a por esto? ¿Por qué esperé? ¿Por qué no me decidí? ¿Por qué no quise pagar el precio?”.

No olvides que es tu vida.
Es lo que les pasa a la mayoría.

FUERZA Y PAZ.

(Extracto de mi podcast, puedes escucharlo AQUÍ)

 

CONTACTO: TLF – 692846053 (WhatsApp) – Correo joan@joangallardo.es

El Agobio Existencial – Pregunta a Joan.

(Artículo original desde mi Newsletter «Pregunta a Joan». Puedes suscribirte gratis AQUÍ y además recibir un ebook muy especial)

—ME AGOBIA LA EXISTENCIA—

P: Hola, Joan. Soy un fan absoluto de tu newsletter, espero que no la dejes nunca. Mi pregunta/petición es: ¿Tienes algún consejo para superar el agobio de la existencia? Me siento muy perdido, tengo 26 años, no tengo pareja ni hijos, trabajo de lo que puedo, comparto piso con 3 personas más y me horroriza casi todo cuanto veo por la televisión. Me siento muy desubicado, inseguro en un mundo así. Sé que es mucha tela para una pregunta pero con que me digas alguna cosa que me alivie un poco… me daré por más que satisfecho.

R: Por desgracia tu situación es bastante común entre los jóvenes del país. Tengo que decirte que ese agobio existencial del que me hablas es más que normal en una tesitura como esta. Veo difícil poder experimentar un sentido y una satisfacción así.

Es más, te diría que es bueno que sientas esa inconformidad y esa incomodidad, porque es por ahí por donde tienes una oportunidad, un motivo para salir (o escapar) de esa situación.

No te conformes con la insatisfacción.
Lucha. Lucha y no te rindas hasta que llegues a un lugar en el que te veas a ti mismo diciendo: «Así sí, así me es suficiente, esto me basta».

Cuando la circunstancia de vida no tiene sentido, lo que hay que hacer es de la lucha por abandonar esa circunstancia el sentido de tu vida.

Si bajas los brazos ahora, habrás perdido algo que no se puede pesar con una báscula ni valorar con dinero: habrás perdido ese «algo» por lo que luchar, ese algo por lo que sufrir.

Ahora quizá sufras por tu situación actual y por la desesperanza, pero sufrir por algo bueno es infinitamente mejor.

Podrías sufrir intentando liberarte del agobio y de la angustia existencial.

Quien sufre por algo bueno, sufre menos.

NO TE RINDAS.
SIGUE LUCHANDO.

No pares de buscar otro trabajo.
Múdate de ciudad. O país.
Ahorra todo lo que puedas.
Lee toda la filosofía que puedas.
Hazte con mejores amigos.
Cuídate.
Mejórate a ti mismo todo lo que puedas.
Apaga la puta tele.
Pasea todos los días.
Levántate de la cama de un salto.
Busca a Dios.
Y no pierdas la esperanza.

FUERZA Y PAZ.

«No voy a superar esta RUPTURA nunca» – Pregunta a Joan.

(Artículo publicado originalmente en mi newsletter Pregunta a Joan)

—»NO VOY A SUPERAR ESTE RUPTURA»—

P: Buenos días, Joan. Hace medio año mi pareja me dejó y no levanto cabeza desde entonces. Me quedé hecho polvo. Estoy cada vez peor. La llamo para volver pero ella me dice que no, que lo siente mucho pero que no. Mis amigos no tienen buenos consejos para mí y me paso el día mirando lo que hace o deja de hacer en redes sociales… ¿es normal que, tanto tiempo después, siga así? Muchas gracias Joan.

R: A ver… normal que estés peor si no dejas de hacer estas cosas, amigo.

No parece que lo quieras superar. Parece que quieres que vuelva. Y eso son dos cosas bien distintas.

Al menos tienes la «suerte» de que ella te lo está poniendo fácil, claro. Te ha dicho que no quiere volver contigo.

Así que sería ideal que empezases por aceptar y respetar su voluntad y su decisión. En cuanto lo hagas podrás pasar a la fase que necesitas: superar esta ruptura.

Como lo estás haciendo ahora mismo ya te digo yo que te puedes pegar años en la misma situación. AÑOS.

Deja de llamarla.
Deja de hablar de ella a todas horas y con todo el mundo.
Deja de mirar sus redes sociales.
Deshazte de todo lo que te recuerde a ella y que te provoque dolor.

Si lo haces así, en 3 o 4 meses alucinarás.

Hace poco tuve un caso espectacular de un chico muy enganchado y obsesionado con su ex. Siguió estos pasos al pie de la letra y en 3 meses ya lo había dejado atrás del todo.

Así de rápido puede ser esto si se hacen las cosas bien.

Espero que te recuperes pronto. Un abrazo.

FUERZA Y PAZ.

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5 Pasos Hacia El AUTOPERDÓN – Pregunta a Joan.

—EL AUTO-PERDÓN—

P: Hola, Joan. ¿Cómo perdonarse a uno mismo cuando te has hecho tanto daño? ¿Cómo perdonarse cuando has hecho cosas muy auto-destructivas? ¿Cómo superar ese remordimiento de saber que te has equivocado tanto? Muchísimas gracias.

R: Es una gran pregunta y uno de los temas más importantes de la vida.

Ya dije en mi libro «Nunca renuncies a ser feliz» que el autoperdón es el perdón más difícil de todos. También dije que, sin embargo, el autoperdón no restituye el daño que nos hemos hecho pero sí nos libera del auto-resentimiento. Y, joder, eso es mucho, muchísimo.

No hace falta decir que es imposible ser feliz y tener resentimiento hacia uno mismo y al mismo tiempo.

Si queremos la felicidad y la paz interior, el resentimiento y el rencor hacia uno mismo tiene que trascenderse.

Te ofrezco los pasos que uso siempre con mis clientes para facilitarles el acceso al auto-perdón. También son los que usé conmigo mismo en el pasado. Son estos 5:

1- Arrepiéntete: Sí, tienes que arrepentirte del daño que te has causado de igual forma que tendrías que arrepentirte del daño causado a otra persona.

2- Haz propósito de enmienda: En resumen, ten la voluntad y la predisposición para no volver a repetir los pecados y errores que te han llevado a este punto. Prométete que no volverás a herirte. Que harás todo lo que sea necesario para no volver a terminar así.

3- Expíate: Si puedes, haz algo que redima esa culpa. Cuídate más. Haz ejercicio. Sé amable contigo mismo. Háblate bien. Reconócete tus méritos y virtudes. Medita. Haz algunos sacrificios a modo de compensación por el daño que te has hecho en la vida. Siempre es bueno apoyarse en los hechos, en las acciones.

4- Perdónate: Y hazlo cuanto antes. No te propongas llegar a merecerlo para otorgártelo. Es mucho mejor dártelo de entrada y después dignificar el gesto. Y ése es, precisamente, el quinto y último punto.

5- Dignifica el auto-perdón: Demuéstrate que ibas en serio con lo de perdonarte a ti mismo. Conserva ese perdón que te has dado como un tesoro que cuidar y dignificar. Haz honor al gesto. Date la confianza y luego protégela. Es mucho mejor así.

Pruébalo. No tienes nada que perder y todo que ganar.

Ojalá culmines ese camino. Te prometo que ni imaginas el peso que puedes quitarte de encima.

FUERZA Y PAZ.


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Entre Una Cosa U Otra, Me Quedo Con El Tiempo.

Llevo ya mucho tiempo no pensando en términos de ganar más o menos sino en términos de ganar “Lo suficiente”. Fin.

Porque lo que pasa cuando tienes esto claro es que cuando dices basta, tras esa puerta, tras esa valla, lo que hay es tiempo. Tiempo libre. Menos obligaciones. Menos compromisos. Más libertad.

Y ahí va toda mi ambición. Al tiempo. El éxito son muchas cosas, es felicidad, es tranquilidad, es prosperidad pero también es tiempo. El éxito es el tiempo.

El éxito es la ausencia de prisas. El éxito es no conocer el estrés y no tener que andar con malabares retóricos convenciéndote de que el estrés es bueno porque te hace mejorar y bla bla bla bla. Que se quede otro la mejora, y también el estrés.

Es más rico quien tiene tiempo para contemplar el cielo por una ventana que el que no tiene tiempo para disfrutar de su terraza de 100m2. Es más rico el que tiene tiempo para ir tranquilo a una playa o a un monte que el que no tiene tiempo para disfrutar de su piscina privada o su jardín particular.

Se pueden tener ambas cosas, por supuesto, los hay aunque pocos que las tienen, pero si hay que elegir entre una cosa y otra, me quedo mil veces antes con el tiempo.

FUERZA Y PAZ.


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El Emprendedor Feliz: LAS PRISAS.

Artículo de mi newsletter «El Emprendedor Feliz». Puedes suscribirte aquí para recibir un artículo exclusivo cada semana.

—LAS PRISAS—

Me pasa mucho en mi trabajo.

Un cliente me llama, nervioso, pidiendo ayuda.

«Dime, ¿qué ha pasado?», le digo.
«Joan, ¡este mes ha bajado la conversión un 15%! ¡¿Qué hago?!».
«Nada, esperar», le contesto.
«¿Esperar? ¿A qué?», me dice frenético.
«Al siguiente mes», concluyo.

Porque… ¿qué se supone que hay que hacer? ¿Cambiar toda la estrategia de márquetin? ¿Y si sólo es una pequeña desviación estadística normal? ¿Y si sin hacer nada al mes siguiente los números se normalizan? ¿Y si, por no esperar, terminamos cambiando algo que sí funciona?

Aquí hay algo que pocos emprendedores comprenden y aceptan:
LAS RACHAS EXISTEN, AUNQUE LAS COSAS SE HAGAN BIEN.

Lo he escuchado también un millón de veces.

«Joan, ¿lo estoy haciendo bien? Porque parece que los números no suben».

A lo que yo suelo decir: «Tranquilo, haciendo las cosas así, subirán».

Y terminan subiendo. Claro que sí.

Porque el mercado es mucho más lógico de lo que la gente se piensa. Es como la vida misma: los cambios se hacen de un segundo para otro pero los efectos de esos cambios tardan más en llegar. La vida obsequia al que confía en el trabajo bien hecho y sabe esperar.

Por lo tanto, cambiar cosas por un mes malo es una locura terrible. Un mes, estadísticamente hablando, es un suspiro. No es nada. No arroja tanta información como para cambiar cosas importantes del negocio. Hay que esperar. Por eso es tan importante tener un buen colchón, porque elimina las urgencias y evita las prisas.

Para terminar, esto también se aplica al lado contrario. Hace medio año aproximadamente, en una sesión con un cliente, éste me dijo que creía que tenía que contratar a más gente. Yo le pregunté el porqué. Él me dijo que llevaban 2 meses facturando mucho y que el negocio crecía mucho. Yo le convencí para esperar un poco más. Al mes siguiente las ventas se estancaron y al siguiente cayeron hasta un nivel de normalidad en la empresa. «Menos mal me mandaste esperar, Joan».

Soy bastante inteligente, no nos tenemos que engañar. Pero aún así, saco mucho más provecho de mi paciencia y mi calma que de mi inteligencia. Espero explicarme con esto.

FUERZA Y PAZ.
Y PACIENCIA.

10 Preguntas Sobre El Futuro: Autoconocimiento.

(Este es un correo enviado en su día a los clientes de mi mentoría grupal. Todas las semanas reciben un correo con recursos, ejercicios y artículos exclusivos. Más información AQUÍ)

10 PREGUNTAS A RESPONDER POR ESCRITO SOBRE EL FUTURO PARA AMPLIAR EL AUTOCONOCIMIENTO:

  1. ¿Qué es lo que más te preocupa del futuro y por qué?
  2. ¿Qué podrías hacer para evitar que tal cosa apareciese?
  3. ¿Qué podrías hacer para mitigar el impacto negativo de esa cosa si llegase a aparecer?
  4. ¿Cuál es la verdad de ti y de tu vida que más te niegas a aceptar?
  5. ¿Cuál es la verdad sobre el mundo que más te niegas a aceptar?
  6. ¿Cuál es el error o defecto de carácter en el que más incurres y que podría poner en peligro tu futuro?
  7. ¿Qué sabes que podrías hacer para mejorar tu futuro pero NO estás haciendo ni piensas hacer en el corto plazo?
  8. ¿Qué te falta dentro?
  9. ¿Qué te falta fuera?
  10. ¿Cómo sería una configuración de vida mínima deseable a los 55 años?

INFORMACIÓN MENTORÍA GRUPAL
4 MESES GRATIS EN LA OPCIÓN ANUAL.

La Culpa Por No Pensar Más En Dios.

(Esta es la última entrada de mi Newsletter «Pregunta a Joan». Puedes suscribirte gratis aquí y hacerme tus preguntas)

—PENSAR EN DIOS—

P: Hola, Joan. He sido atea toda mi vida pero un suceso desgraciado reciente, lejos de alejarme de Dios, me hizo acercarme completamente a él. Sin embargo, me pillo a mí misma en algunos días en los que no he pensado en Dios ni una sola vez y me siento tremendamente mal. ¿Tienes algún consejo para reconciliar esa culpa que siento con mi nueva fe? Muchísimas gracias, es un lujo poder preguntarte estas cosas directamente.

R: Creo que es algo que nos ha pasado a todos alguna vez pero… no creo que sea algo exactamente malo. Me explico.

Muchas personas huyen de la culpabilidad y, al hacerlo, se quedan sin comprender lo que esa culpa trae. El porqué de la culpabilidad, su función y el «obsequio» que tiene para nosotros.

En tu caso es más que evidente que esa culpa lo que te dice es que te sentirás siempre mejor cuanto más cerca de Dios estés.

Es parecido a la culpa que sentimos por no estar haciendo gran cosa con nuestra vida. ¿Cuál es la función de esa culpa? Fácil: empujarnos a hacer algo con la vida que se nos ha dado. ¿Y eso es malo? Al contrario. ¿Te imaginas estar preguntando «cómo puedo desembarazarme de la culpabilidad por no estar haciendo nada con mi vida»? Sería absurdo… y terrible.

Un mundo sin culpabilidad, madre mía, sería un caos absoluto sin dirección. Un infierno.

Mi consejo es que atiendas e introduzcas, como hábito incluso, a Dios en tu día a día.

Yo comienzo el día duchándome mientras escucho un podcast del Evangelio de San Juan narrado. Después, escribo mis páginas matutinas durante unos 10 minutos que no son más que una especie de conversaciones con Dios donde le hablo directamente. Luego, me preparo mi café con leche y, durante no menos de 40 minutos, leo la Biblia. Tras esto, comienzo a trabajar.

Así, sé que en el peor día posible, he pasado un buen rato de calidad cerca de Él. Podrías comenzar tú por algo así. A mí nunca se me ocurre nada mejor que hacer que esto.

Después, a lo largo del día, lo tengo muy presente, sobre todo cuando tengo que tomar decisiones. Me pregunto siempre «¿qué espera Dios que haga?» y, cuando lo descubro, ni dudo: sólo lo hago.

Finalmente, antes de dormir, ya en la cama, hago mis oraciones. Así, comienzo y termino mis días con Dios. Y, sin duda alguna, eso marca la diferencia en mi vida.

Espero haberte ayudado.

FUERZA Y PAZ.

Pd: Este es un tema estrella en mi mentoría grupal. Si quieres más información, haz clic AQUÍ.

Un Consejo Sobre Los Objetivos.

(Este es el último artículo publicado en mi newsletter «Pregunta a Joan«.
Puedes suscribirte gratis AQUÍ)

—LOS OBJETIVOS—

P: Hola, Joan. No paro de ver cómo la mayoría de personas (incluyéndome a mí) no consiguen sus objetivos. ¿Por qué pasa esto? ¿Tienes algún consejo o truco para aumentar la probabilidad de tener éxito en esto? Muchísimas gracias, es un lujo poder hacerte preguntas directamente.

R: Gracias por tus palabras. El tema de los objetivos me resulta especialmente apasionante, sobre todo porque es algo que interesa a cualquier persona. ¿Quién no quiere conseguir algo en la vida? ¿Quién no se ha sentido mal ante un fracaso al intentar conseguir algún objetivo?

Obviamente es algo que me toca muy de cerca pues todas las personas que me contratan lo hacen porque quieren que las ayude a conseguir algo. Así que estoy muy acostumbrado a lidiar con esto y he podido observar qué cosas acercan a uno a la consecución de sus objetivos y qué cosas suelen llevar a uno al fracaso.

En la última sesión con mis clientes de la mentoría grupal estuvimos hablando largo y tendido sobre este asunto. Fue muy revelador para ellos, pues a medida que iba explicando lo que tenían que hacer se iban dando cuenta de lo que no habían hecho hasta ahora.

No cabe aquí todo lo que les expliqué pero sí te daré el consejo más importante, que tiene que ver con el primer paso. Porque está claro que si el primer paso no es bueno, el camino tampoco lo será y no nos llevará a ninguna parte.

Mi consejo es que lo más importante es acertar con el objetivo que nos imponemos inicialmente.

Muchos fracasan con sus objetivos porque se pasan de largo o se quedan cortos. Quiero decir, o se ponen objetivos prácticamente inalcanzables o se ponen objetivos ridículamente pequeños que apenas apetece perseguir.

Si un objetivo es demasiado grande, desistiremos pronto viendo que lo que anhelamos queda muy lejos de nuestra capacidad porque empezaremos a dudar de la utilidad y sentido de nuestros esfuerzos.

Si un objetivo es demasiado pequeño, desistiremos pronto porque veremos que un objetivo así apenas tiene poder para mejorar nuestra vida y, por lo tanto, no le veremos tampoco sentido ni utilidad al hecho de tener que llevar a cabo una serie de esfuerzos.

Así que, lo más importante es que el objetivo que nos vayamos a poner sea alcanzable pero no fácil de conseguir y que, sí o sí, tenga un potencial grande para mejorar nuestra vida.

Por ejemplo, aprender inglés está genial, pero… ¿va a mejorar tu vida? ¿Tienes pensado irte a vivir a Estados Unidos y por eso quieres dominar el idioma? ¿Te lo piden para acceder a un puesto de trabajo que duplicará tus ingresos? ¿Tienes un buen motivo para aprenderlo? Porque si no tienes una buena excusa para conseguir tus objetivos… te lo digo de antemano: NO LOS VAS A CONSEGUIR. PUNTO.

Así que, vuelve a empezar. El primer paso no es darlo sino pensarlo bien.

FUERZA Y PAZ.

 

Son Cosas Que Pasan. Así Es La Vida.

La verdad es que a veces pasan cosas jodidas en la vida, a veces incluso sin merecerlas en absoluto.

Y ante la ausencia de una explicación racional de la que hacernos cargo, sólo nos queda la opción de soportar con dignidad la porción de sufrimiento y dolor que nos toque. Sólo “son cosas que pasan, así es la vida”.

En el peor de los casos, siempre podremos hacernos más fuertes.
La fortaleza interior: eso que no le sobra a nadie nunca.

FUERZA Y PAZ.

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