¿Cómo ser más RESOLUTIVO?

—SOLUCIONADOR DE PROBLEMAS—
(artículo original de mi newsletter gratuita)

P: ¡Hola Joan! Hace poco escuché en una entrevista que te ganabas la vida como «solucionador de problemas» y… me encantó, me pareció brutal. Me da una envidia sana tremenda. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo ser más resolutivo? Quiero decir… ¿cuál es tu proceso para ser así? Muchísimas gracias por todo, eres muy distinto a todo lo demás que veo en el mundo internet.

R: Muchas gracias por tus bonitas palabras. Al lío:

Sí, me gano la vida así, solucionando los problemas de mis clientes. Podría describirlo de forma más poética o retórica pero esa es la mejor definición: soy un solucionador de problemas. No hay más. Y lo soy tanto para la vida de mis clientes como para mi vida.

¿Cómo lo hago?

Por puntos:

1- No pierdo nunca la compostura y mantengo siempre la calma. Cuanto más tranquilo, más inteligente. Cuánto más inteligente, más resolutivo. Aprendí, hace mucho, a dominarme, a no perder el control nunca a pesar de lo tremenda que pueda ser la situación. Eso me da una ventaja crucial cuando la mayoría pierde la cabeza, la compostura, la inteligencia y, por lo tanto, la resolutividad.

2- Contemplo muchas opciones. Soy capaz de ampliar mucho mi capacidad para observar las diferentes soluciones que puede haber a una problemática dada. La creatividad aquí es un plus. No me dejo seducir por la primera solución a un problema que se me viene a la mente. Hago acopio de paciencia y sigo explorando.

3- Soy paciente pero actúo rápido. Con esto quiero decir que tengo paciencia, como he dicho antes, para comprender completamente tanto el problema como las posibles soluciones pero cuando doy con la tecla, cuando doy con la mejor solución posible, la ejecuto de inmediato. Sin dilación. Al grano y de golpe.

4- Me encanta el ajedrez. Al igual que en este bellísimo juego, he aprendido a contemplar la posible concatenación de fases causa/efecto que se pueden generar a partir de la aplicación de una solución dada al problema. Si hago X pasará Y, y cuando pase Y pasará Z, y cuando Z suceda la seguirá A, y A dará paso a B. En esto soy jodidamente bueno.

5- Sé iterar. Y como sé iterar, no me da miedo comenzar. Soy muy bueno pero no infalible, eso hace que, a veces, me equivoque en algún paso. Si eso sucede, sé moverme rápido. Sé rehacer el plan y continuar hasta solventar el asunto. No me desmorono ni me desanimo. Si encuentro un camino y resulta que no tenía salida, vuelvo al camino anterior y busco otro.

Con esto, aún ha aparecido en mi vida un problema, mío o de un cliente, que no haya podido solucionar de una forma u otra.

Espero que te sirva y ayude.

FUERZA Y PAZ.

Los 5 mejores libros sobre relaciones y comunicación.

5 libros que he leído muchas veces. 5 libros que he aplicado en la vida una y otra vez. 5 libros por los que pongo la mano en el fuego.

(Artículo original de mi newsletter, suscríbete GRATIS aquí)


P: Buenas Joan. Me encanta tu forma de ver las relaciones personales y los consejos que das sobre como comunicarnos con los demás. He probado muchos de ellos y siempre me han funcionado. Eres un crack. ¿Puedes recomendarnos algunos libros que tú hayas leído y que sepas de primera mano que funcionan? ¡¡Muchísimas gracias!!

R: Muchas gracias por tu pregunta y tus palabras.

Decía Adler que todos los problemas son, directa o indirectamente, problemas con otras personas. Y estoy bastante de acuerdo. Por eso, si mejoramos la forma de tratar con las personas nos ahorraremos un número importante de problemas.

Y sí, creo que he leído todo lo publicado sobre relaciones y comunicación interpersonal. Tengo varias estanterías de mi biblioteca personal llenas de libros de este tipo. No puedo decir que la mayoría sean buenos pero, de entre todos ellos, hay 5 en concreto que son absolutamente increíbles. Son estos:

1- Comunicación NoViolenta, de Marshall Rosenberg – Uno de los libros cuyos conceptos y técnicas más uso tanto en mi vida personal como en el trabajo con mis clientes. Estuve años buscando «el libro» sobre comunicación hasta que di con este y me dije «por fin, ya no hace falta buscar mucho más». Me parece el mejor que hay sobre comunicación, punto. Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/3W9cqsT

2- Las 7 reglas de oro para vivir en pareja, de John Gottman – El mejor libro sobre parejas que he leído jamás. El autor da en el clavo una y otra vez. Y siendo la pareja la relación más difícil e importante de la vida, qué mejor libro que este. Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/3znWOZk

3- Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Dale Carnegie – Me da lo mismo la crítica absurda sobre el libro sólo porque sea un autor de autoayuda. El libro es buenísimo y extremadamente útil. Que no te engañe la abusada falacia ad hominem, el contenido del libro es magistral. Y te lo digo porque yo también creía que el libro iba a ser muy pobre hasta que lo leí y quedé totalmente maravillado. Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/4eRdicI

4- De cómo tratar con las personas, de Adolph Knigge – Libro de 1788 pero tan actual como el que más. Una de las mejores sorpresas que tengo en mi biblioteca. Impecable de principio a fin. Práctico a más no poder. Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/3zpfgRA

5- Nunca comas solo, de Keith Ferrazzi – A más y mejores contactos, mejor vida. Y para eso, este es el libro. Polémico por el pragmatismo que presenta. Sin embargo es un libro que he recomendado a muchos clientes del mundo de los negocios y lo tienen siempre como uno de los libros que más les marcaron. Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/3RSFaTW

BONUS- Nunca renuncies a ser feliz – En mi libro hay 3 capítulos exclusivamente dedicados a la relación con uno mismo, la relación con los demás y a la pareja. Si buscas un libro que tenga esas 3 patas cubiertas, ahí tienes tu opción. 😉 Puedes comprarlo aquí: https://amzn.to/4cwwaw7

Como ves, hay libros para todo.

FUERZA Y PAZ.
Y LIBROS.

 

«Me sobran 200 euros al mes, ¿dónde los invierto?»

¿Dónde meter parte del dinero que vas ahorrando? ¿Dónde poner pequeñas sumas?

(Artículo original de mi newsletter «El emprendedor Feliz»,
puedes suscribirte AQUÍ completamente gratis)

Es una pregunta que muchos emprendedores me han hecho cientos de veces.

¿Dónde meto parte de lo que gano?
¿Dónde es mejor invertir?
¿Qué hago con estos 300 euros que me sobran todos los meses?

Y es normal. El dinero es un activo que, bien usado, puede hacerte ganar más dinero. Es la quintaesencia del capitalismo: usar capital para ganar más capital. Usar dinero para ganar más dinero. Ahora bien, no es fácil. Nada fácil. Y menos aún cuando hablamos de pequeñas sumas de dinero ya que es difícil sacar una rentabilidad que haga la diferencia con pequeñas aportaciones a no ser que empieces muy pronto en la vida y tengas mucha paciencia para llegar a ver cómo terminan sumando una diferencia notable.

Yo aconsejo dos cosas y el artículo de hoy va sobre la segunda de estas dos.

1- Ahorrar hasta tener una cantidad que te permita llevar a cabo una operación de cierto calibre, como comprar una vivienda para venderla.

2- Invertir en el propio negocio.

Y digo invertir en el propio negocio como digo también invertir en ti mismo, como punta del iceberg de tu negocio.

Antonio es un cliente que lleva años conmigo. Tiene una empresa muy exigente. Tiene que tratar mucho con clientes y eso es de las cosas que más quema. Cuando comenzamos a trabajar su hartazgo era palpable y me propuse cambiar eso, sin embargo en la primera sesión ya me dijo que le gustaría mover 100 «eurillos» al mes de alguna forma. Yo le respondí: «Me parece bien, 50 euros para una masaje relajante al mes y otros 50 para pasar una mañana en un spa».

Él me contestó: «No, no. Me refiero a invertirlos para ganar un poco más de dinero».

Le dije: «Te he entendido perfectamente».

A regañadientes… me hizo caso.

A los pocos meses comenzó a trabajar mejor, a tratar mejor a sus empleados y a tratar con más energía a sus clientes. La rentabilidad de su empresa subió un 2% al cabo de 6 meses sin cambiar, aparentemente, nada más. No obtuvo una rentabilidad del 2% de esos 100 euros pero sí la consiguió de los 12000 que facturaban normalmente al mes. Haz las cuentas.

Otro cliente que tuve comenzó a destinar un montante similar a mejorar su apariencia. Se apuntó al gimnasio y contrató un entrenador personal. Comenzó a llevar siempre el pelo bien cortado y empezó a vestirse mejor. Él mismo dijo que su negocio se había disparado desde que comenzó a invertir de esa manera en sí mismo.

Como ves, esto de las inversiones se puede enfocar de muchas maneras.

Es como la vez que un cliente mío me dijo que estaba metiendo cada mes 200 euros en la bolsa mientras calzaba unos zapatos terribles, viejos, sucios y descoloridos.

Lo primero es lo primero.

Invertir está muy bien, por supuesto que sí, pero hay muchas formas de conseguir un buen retorno de la inversión.

¿Necesitas más ideas? Apunta, te dejo una lista por si no sabes qué hacer con esos 100 o 200 euros que te sobran al mes:

-Libros para tu desarrollo personal.
-Cursos y formaciones.
-Imagen personal.
-Ropa de calidad.
-Un buen perfume.
-Zapatos.
-Invitar a algún cliente a comer o cenar.
-Un buen masaje relajante.
-Un entrenador personal.
-Un regalo para tus mejores clientes.
-Un regalo para tu mejor empleado.
-Invitar a comer a tus empleados.
-Decoración para tu despacho o local.
-Inversión en elementos de la empresa (maquinaria, mantenimiento, reparaciones, etc).
-Un sastre para mejorar la ropa que ya tienes.

Hay muchos más. Piensa tú en cómo podrías invertir mejor en ti o tu negocio una suma modesta de dinero y mándamelas respondiendo a este correo. Te leeré encantado.

Espero que te sirva.

Emprendedor: El Equilibro (NO) Es Imposible.

EL EMPRENDEDOR Y EL EQUILIBRIO.

Una vida sin equilibrio es una vida torcida que un día terminará quebrándose.

Y pocas cosas hay con más capacidad para desequilibrar una vida que una empresa. Esto es así, y lo sabes bien, mi querido emprendedor.

Lo sabes, por ejemplo, cuando los políticos hablan de «conciliar la vida personal con la profesional» pero nunca incluyen en ese plan a los autónomos y empresarios.

El emprendedor se tiene que buscar la vida solo.

Es el olvidado. El apestado. El outsider que sostiene la economía de un país creando empleo y pagando pingües impuestos.

No hay propuestas para autónomos. Que se jodan. Capitalistas de mierda.

El emprendedor se tiene que apañar solo.

Y casi que mejor así. Prefiero buscarme yo la vida a que me la busque el político de turno que no ha creado un puesto de trabajo o un servicio o producto en su puta vida.

UN CASO REAL.

Mira, hace unos meses me contrató un empresario para ayudarle a optimizar recursos y a organizarse mejor. En la primera sesión ya se echó a llorar. Literalmente.

«No me he dado cuenta y ahora mi hijo mayor ya tiene 16 años y apenas para por casa. No lo he disfrutado nada. Me he matado a trabajar por mi familia y ahora me arrepiento de todo lo que me he perdido», me decía.

Dime tú si esto no es un drama.

«Tendría que haberme hecho funcionario», concluyó.

¿Y sabes qué? Que tenía razón.

Para lo que su empresa exigía de sí mismo lo mejor habría sido cerrarla y sacarse una oposición.

Mi posición es clara: el emprendimiento sólo vale la pena por dos cosas:

El techo de crecimiento es mayor que como asalariado o funcionario.
La libertad.
Y el punto 2 es más importante que el punto 1.

TECHO Y LIBERTAD.

Me explico.

Como asalariado o funcionario no se tarda mucho en averiguar dónde está el techo máximo al que uno aspira. Yo mismo, cuando entré en la policía local, pregunté cuánto era lo máximo que podría llegar a ganar ahí. Me dijeron (hace 20 años, eso sí), que unos 3000 euros. El sueldo medio de un policía local era entonces de unos 1500 o 1600 euros. Vamos, que el techo no estaba muy lejos de las condiciones iniciales.

Y luego está la libertad. Yo, como policía local, ya sabía que iba a tener que hacer mis turnos con las horas establecidas para siempre. No había nada que yo pudiese hacer en cuanto a méritos para, por ejemplo, llegar a trabajar 3 o 4 días a la semana 3 o 4 horas.

Como emprendedor, si haces las cosas muy bien, puedes llegar a ganar mucho más que en tus inicios y puedes llegar a trabajar muchísimo menos que cuando empiezas.

Y esa es, para mí, la gracia de hacerse emprendedor. Así que, si no tienes esto ¿qué sentido tiene ser emprendedor?

LO MÁS IMPORTANTE.

No hay nada más importante que tu vida personal.

Tu vida profesional sólo tiene que ser un catalizador, un potenciador de tu vida personal.

Trabajas para que tu vida sea mejor, para que te dé cosas y NO para que te las arrebate. PUNTO.

Así que, todo esfuerzo profesional que hagas, debe tener como primer y único beneficiario tu VIDA PERSONAL, lo que pasa FUERA del trabajo.

Habrá momentos para remar más, claro que sí, pero sólo deben existir para pronto remar menos… o remar mejor para no tener que remar tanto.

¿El equilibro? El equilibrio es esto: VIDA PERSONAL ANTES QUE LA VIDA PROFESIONAL. SIEMPRE.

El Dolor, El Consuelo Y La FE.

No siempre hay un consuelo disponible.
A veces sólo nos queda aguantar.
Apretar y resistir.
Tener fe y esperar.
Seguir adelante, temblando, a rastras, pero hacia delante.

El dolor es real porque las desgracias y los malos momentos lo son.
No podemos darle la espalda a la naturaleza de la vida.
Nadie quiere sufrir, y es normal. Pero todos hemos sufrido o sufriremos, y es lo normal.

De alguna forma, el dolor nos iguala.
Nos devuelve al suelo, a la tierra.
Y en esa humildad compartida y repartida, de alguna manera, encontramos algo de consuelo.

FUERZA Y PAZ.

 

 

Con El Amor NO Basta.

«Si me quisieras, no me dejarías».

Se dice mucho.
Y a veces es cierto.
Pero en la mayoría de ocasiones, no.
La mayoría, deja al otro queriéndolo en un grado u otro.

Y además hay quien no ama a su pareja y no la deja, por ejemplo.

El amor es una gran cosa que vive de otras muchas.
De la compatibilidad, sobre todo.
Pero también de la amistad.
De la confianza.
De la comunicación.
De la empatía.
Del cariño.
Del objetivo de vida.
De los valores.

Si con el amor bastase… apenas habría corazones rotos.

FUERZA Y PAZ.

 

¿Qué hacer cuando NO tienes CLARA tu VIDA? – Pregunta a Joan.

—HACIA DÓNDE IR—

P: ¡Hola, Joan! Me encuentro bastante perdido en la vida, no tengo nada claro qué camino tomar. ¿Tienes algún consejo? Muchísimas gracias por todo lo que nos das cada día. Y gratis. Es increíble.

R: Muchas gracias por tus bonitas palabras.

Piensa en una carrera de 100 metros lisos. Todos parten de la misma línea, esperan y cuando suena el pistoletazo de salida todos parten en línea recta hasta la meta. ¿Sí?

Nunca has visto que suceda otra cosa.

Nunca has visto a uno corriendo a cuatro patas como un perro.

Tampoco has visto uno corriendo hacia atrás.

Y tampoco has visto a uno correr hacia las gradas.

Todos van en línea recta y lo más rápido que pueden hacia la meta.

Y esto es así porque el objetivo final, el objetivo mejor y mayor de esa carrera es llegar el primero. Ganar. Y por eso, todos hacen lo que hacen, porque es lo que más sentido tiene teniendo en cuenta el fin último, que es, como he dicho ya, llegar y ganar.

Pues la vida es igual, pero mejor.

Porque no importa llegar el primero. Lo que cuenta es llegar.

¿Llegar a qué?

Llegar a ser feliz.

Porque la felicidad es el bien mejor y mayor que cualquier otro.

Y si esto es así entonces lo que tengo que hacer durante el tiempo que sea necesario debe ir enfocado y dirigido a alcanzar dicho bien. Dicho objetivo. Dicha meta.

Así que, si estás perdido y no sabes qué camino tomar, lo que tienes que hacer es situar la felicidad como norte en tu vida.

Porque cuando lo hagas, verás bajo una mejor luz, que es lo que deberías empezar a hacer y qué es lo que deberías dejar de hacer.

Haz 3 listas, una con las cosas que hay en tu vida que te hacen más feliz. Sigue con ellas. Dales más espacio si es necesario.

Otra con las cosas que hay en tu vida que te hacen más infeliz. Cárgatelas. Todas. Sin compasión. De cuajo. A tomar por saco.

Y una última con las cosas que crees que podrían hacerte más feliz y que podrías incluir desde ya. Me da igual, lo que sea. Aprender a tocar la guitarra, apuntarte a pilates o leer sobre ingeniería. Lo que sea. E introdúcelas. Hazles hueco.

Hazlo y dale 6 meses. Cuando pase ese tiempo, analiza y repite las 3 listas.

Cualquier avance a este respecto te llenará de certeza, seguridad y confianza de que estás haciendo lo que es debido, lo que verdaderamente tiene sentido.

A por ello.

VAMOS.

FUERZA Y PAZ.

 

Lo Que Tienes Que Hacer Con Lo Que No Debes Hacer.

“Para que las cosas me vayan bien tengo que hacer una serie de cosas precisas e importantes de alto impacto que suponen el aumento de la probabilidad de conseguir aquellas cosas que necesito. Luego hay otra serie de cosas que no tienen nada que ver con este fin pero que son muy peligrosas pues le quitan tiempo a las cosas importantes y aumentan el riesgo de terminar dejándolas de lado lo que provocaría dejar de lado el conseguir aquellas cosas que necesito. Así pues, el éxito depende de descubrir qué cosas hacer y protegerlas de las cosas que no hay que hacer. Punto.”.

 

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La Historia De Miquel.

Había un chiquillo. Se llamaba Miquel. Tenía su pupitre delante de la mesa de la profesora porque era la única forma de tenerlo vigilado. No porque hiciese algo sino porque no hacía nada. Nada de nada. Se pasaba las horas callado y quieto. No interactuaba. Estaba ahí pero no estaba ahí.

Un día, la profesora nos preguntó “¿qué es lo que más miedo os da del mundo?”.

Yo dije “las arañas”. Otro dijo “la guerra”. Él dijo “mi padre”.
Por lo visto, su padre bebía y le daba palizas a diario. Nunca notamos nada.

Pasó así toda su etapa en el colegio y luego ya no lo volví a ver hasta los treinta.

Me lo encontré en un bar, tomando un café con leche, mientras hablaba y reía con el camarero y un amigo.

Le dije “hola, Miquel, ¿te acuerdas de mí?”.
Me respondió “claro que sí, Joan, ¿qué tal todo?”.
Le contesté “parece que estás muy bien, me alegro mucho”, y justo en ese momento entró una mujer, besó a Miquel y dos niños pequeños aparecieron corriendo para abrazarlo. Eran sus hijos.

Dijo “te presento a mi mujer y a mis hijos”.
Todos sonreían. Felices.

Todo puede cambiar.

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Sólo Hay Que Hacer 2 Cosas En La Vida.

Yo intento hacer solamente 2 tipos de cosas:

1- Las cosas que me gusta hacer.

2- Las cosas que quizá no me gusta hacer pero que me gusta haber hecho.

E intento no hacer NADA que no caiga dentro de estas dos categorías.

Así pues, mi vida se compone de esta forma.

Piensa en esto.

Porque si llenases tu vida de cosas que te gusta hacer y la completases con cosas que te gusta haber hecho la vida te resultaría mucho más agradable. Más edificante.

Como dije una vez en una conferencia:
«A algunas personas, como a mí, nos gusta fregar los platos. Pero hay muchas personas que detestan hacerlo. Sin embargo, a todo el mundo, a absolutamente todos, nos gusta ver… los platos limpios, secos y bien recogidos».

Haz mucho de lo que te gusta.
Haz todo lo que te gustará haber terminado.
E intenta no hacer nada más.

FUERZA Y PAZ.

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Un Truco Gratuito Para Emprendedores.

Obsérvate. Toma nota de tu conducta y comportamiento como consumidor.

Cuando vayas por la calle y te detengas a ver un escaparate pregúntate por qué motivo lo estás haciendo.

Cuando estés leyendo el periódico y te veas leyendo una noticia concreta o un anuncio pregúntate por qué motivo lo estás leyendo.

Cuando estés en redes sociales y te veas a ti mismo, de repente, mirando una publicación concreta, pregúntate qué es lo que te ha hecho detenerte ahí.

Y, sobre todo, cada vez que sueltes un céntimo de tu bolsillo, cada vez que saques la tarjeta para pagar algo, pregúntate por qué han conseguido que les des tu dinero.

Haz esto como hábito e irás viendo las claves. Luego ya sólo es cuestión de que las apliques a tu negocio.

(Este es un fragmento del último artículo publicado en mi newsletter para emprendedores «El emprendedor feliz». Puedes leer el resto del artículo AQUÍ y suscribirte para recibir un correo semanal con consejos para tu negocio)

 

Microrrelato: A alguna parte.

MICRORRELATO: A ALGUNA PARTE.

Iba un pájaro volando, con decisión cuando otro se le acercó:

—¿Hacia dónde vas? —le preguntó.
—¿Qué pregunta es esa?
—No lo sé, te vi volando, tan seguro, que me lo pregunté.
—Te contestaré: no sé a dónde voy, sólo sé que voy a alguna parte.
—¿Y dónde está «alguna parte»?
—Sólo sé que está lejos de donde vengo.
—¿Y de dónde vienes?
—De donde no quiero estar más.

Fin.

Consigue gratis aquí mi ebook con un capítulo inédito de mi libro «Nunca renuncies a ser feliz».

El Orden En La AUTOESTIMA.

Hay que hacer cosas buenas y bonitas para uno mismo ANTES.

Los actos, las buenas acciones llegan ANTES de la autoestima.

La autoestima, de hecho, llega a través de esos actos.

La mayoría piensan que es al revés: “Si tuviese más autoestima, me trataría mejor”. PUES NO. ES JUSTO AL REVÉS.

AL REVÉS.

Pruébalo y cuéntame.

FUERZA Y PAZ.


***Fragmento de mi podcast, puedes escucharlo AQUÍ.

La Dispersión Y Los Objetivos.

Tenemos una cantidad limitada de energía, tiempo, concentración y recursos.

Si abrimos demasiado las opciones, dispersaremos y dividiremos esos recursos, volviéndonos poco efectivos.

Es un poco como lo que pasa en año nuevo con los propósitos. La mayoría fallan con ellos porque simplemente se ponen más de uno. Si se propusiesen sólo un objetivo para un año completo, y sólo uno, y se centrasen en él, con todo su potencial y recursos, la probabilidad de conseguirlo crecería como la espuma.

Y esto es algo en lo que muchas personas no caen.

No se dan cuenta de que se están dispersando. Y al hacerlo, se dividen a sí mismas y sus recursos, dividiendo así también las posibilidades de conseguir aquello que se proponen.

Pruébalo. Quédate con un sólo objetivo, una sola meta, y dale todo lo que tienes, lo mejor de ti, durante un tiempo realmente suficiente. Seguramente no lo has probado nunca, casi nadie lo hace, pero pruébalo… seguro que acabarás asombrado.

FUERZA Y PAZ.

 

Subir Precios, Despedir Clientes.

(Fragmento de mi newsletter «El emprendedor Feliz»,
puedes suscribirte gratis AQUÍ)

—DESPIDIENDO CLIENTES—

La conversación fue, más o menos, así:

JOAN: Ya he revisado tus números. Vas a tener que subir precios, estás fuera de mercado. Y, como mínimo, un 15%.
CLIENTE: Pero, Joan… no puedo hacer eso.
JOAN: Si no lo haces, tendrás que cerrar.
CLIENTE: Pero es que mis clientes se van a enfadar. No lo van a entender.
JOAN: Pues cambia de clientes, tío. No tienes otra alternativa.
CLIENTE: ¿Crees que se enfadarán?
JOAN: Te prometo que no puede importarme menos eso. Si se enfadan que se enfaden, que se vayan. Pero, por mi experiencia, no suele haber nunca más de un 10% de clientes que se van tras una subida de precios normal.
CLIENTE: Un 10% es mucho…
JOAN: Haz números, joder. Se va un 10% y el 90% restante comienza a pagarte un 15% más. Sales ganando. Facturas más y tienes que atender a menos gente mientras captas gente nueva.
CLIENTE: Visto así…
JOAN: No hay otra forma de verlo.
CLIENTE: ¿No?
JOAN: Vamos a ver, ¿está justificada la subida? Sí. ¿Estás estafándoles? No. ¿Corres el riesgo de quebrar y cerrar si no subes precios? Sí. ¿Puedes dar servicio a los clientes felices contigo si cierras? NO.
CLIENTE: Pero vendrán a quejarse.
JOAN: Sí, siempre habrá un par de parásitos que lo hacen. Cuando lleguen, si quieres, les explicas la subida. Y si no lo entienden, los despides. A la puta calle.
CLIENTE: ¿Los despido?
JOAN: Sí, a veces, lo mejor que uno puede hacer es despedir a un cliente.

Tras esto, mi cliente subió precios. De entre toda su clientela sólo 3 se le quejaron directamente, menos del 4%. A los 3 se les explicó la subida y se les invitó a darse de baja del servicio si no estaban conformes con la decisión. Los 3 se marcharon.

Mi cliente…

PUEDES LEER EL CORREO COMPLETO HACIENDO CLICK AQUÍ.

Pedir Un Favor Es Mejor Que Darlo.

Lo mejor para caerle bien a alguien o estrechar el lazo con ese alguien no es hacerle un favor sino PEDIRLE UN FAVOR.

¿Cómo? Cómo va a ser eso así. Te preguntarás. Pues sí, es justo así. Yo también dudé mucho sobre ello la primera vez que lo leí no recuerdo dónde, pero te prometo que funciona, te prometo que es así.

Y es así porque cuando le pides un favor a alguien, lo estás involucrando en ti. Le estás dando la oportunidad de hacer algo por y para ti. Le estás permitiendo comportarse como si le importaras de verdad, porque los favores se hacen por y para las personas que nos importan en un grado u otro.

Pero hay que hacerlo bien. No se puede hacer de cualquier manera, si lo hacemos mal conseguiremos el efecto contrario.

Por ejemplo. No hay que pedir nada que la otra persona crea que podemos hacer nosotros. Luego hay que ser muy específicos sobre por qué queremos que sea esa persona y no otra, hay que decir algo como “tú eres la única persona que puede hacerme este favor por esto y por esto”.

Finalmente, si recibimos el favor hay que agradecerlo como es debido y, por último, ofrecernos a devolverlo de inmediato. “Pídeme lo que quieras a cambio, te debo una, y de las gordas”.

Esto es agua bendita para las relaciones personales. Repito, no se puede abusar, sobre todo pidiendo favores a la misma persona, pero funciona increíblemente bien.

*Directamente desde mi Podcast.

La Felicidad Es El CAMINO A Tomar.

(Este es un artículo original de mi newsletter «Pregunta a Joan». Suscríbete AQUÍ y no te pierdas más contenido como este)

—HACIA DÓNDE IR—

P: ¡Hola, Joan! Me encuentro bastante perdido en la vida, no tengo nada claro qué camino tomar. ¿Tienes algún consejo? Muchísimas gracias por todo lo que nos das cada día. Y gratis. Es increíble.

R: Muchas gracias por tus bonitas palabras.

Piensa en una carrera de 100 metros lisos. Todos parten de la misma línea, esperan y cuando suena el pistoletazo de salida todos parten en línea recta hasta la meta. ¿Sí?

Nunca has visto que suceda otra cosa.

Nunca has visto a uno corriendo a cuatro patas como un perro.

Tampoco has visto uno corriendo hacia atrás.

Y tampoco has visto a uno correr hacia las gradas.

Todos van en línea recta y lo más rápido que pueden hacia la meta.

Y esto es así porque el objetivo final, el objetivo mejor y mayor de esa carrera es llegar el primero. Ganar. Y por eso, todos hacen lo que hacen, porque es lo que más sentido tiene teniendo en cuenta el fin último, que es, como he dicho ya, llegar y ganar.

Pues la vida es igual, pero mejor.

Porque no importa llegar el primero. Lo que cuenta es llegar.

¿Llegar a qué?

Llegar a ser feliz.

Porque la felicidad es el bien mejor y mayor que cualquier otro.

Y si esto es así entonces lo que tengo que hacer durante el tiempo que sea necesario debe ir enfocado y dirigido a alcanzar dicho bien. Dicho objetivo. Dicha meta.

Así que, si estás perdido y no sabes qué camino tomar, lo que tienes que hacer es situar la felicidad como norte en tu vida.

Porque cuando lo hagas, verás bajo una mejor luz, que es lo que deberías empezar a hacer y qué es lo que deberías dejar de hacer.

Haz 3 listas, una con las cosas que hay en tu vida que te hacen más feliz. Sigue con ellas. Dales más espacio si es necesario.

Otra con las cosas que hay en tu vida que te hacen más infeliz. Cárgatelas. Todas. Sin compasión. De cuajo. A tomar por saco.

Y una última con las cosas que crees que podrían hacerte más feliz y que podrías incluir desde ya. Me da igual, lo que sea. Aprender a tocar la guitarra, apuntarte a pilates o leer sobre ingeniería. Lo que sea. E introdúcelas. Hazles hueco.

Hazlo y dale 6 meses. Cuando pase ese tiempo, analiza y repite las 3 listas.

Cualquier avance a este respecto te llenará de certeza, seguridad y confianza de que estás haciendo lo que es debido, lo que verdaderamente tiene sentido.

A por ello.

VAMOS.

FUERZA Y PAZ.

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