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Tomás quería dejar su trabajo pero…

Tomás quería dejar su trabajo. No estaba mal pagado, ni mucho menos. Pero no le gustaba. Además tenía un compañero al que no tragaba. A veces soñaba con él, sueños en los que le atizaba en la cabeza con el teclado del ordenador.

—No aguanto más, Joan. Me voy de ahí —solía decirme.
—Pues venga, ¿a qué esperas? Lo has dicho muchas veces ya —solía responderle yo entonces.

Pero no se iba. Nunca daba el paso final. No le costaba encontrar un motivo para seguir en su puesto. «Me iría ya pero, claro, ¡tengo facturas que pagar!» o «lo dejaría sin pestañear pero… hay mucho paro en España, ¿y si no encuentro otro trabajo?», eran sus razones favoritas.

Un día tuvimos nuestra sesión habitual y me dijo:

—Joan, hoy cumplo años.
—¡Felicidades! ¿Cuántos van?
—44 ya…
—Ah, muy bien, ¿y cómo te ves a los 45?
—No lo sé, vete a saber.
—Yo creo que lo sé…
—¿En serio, Joan? ¿Dónde me ves dentro de un año?
—Más o menos igual que ahora.
—No me digas eso, hombre, Joan. No jodas…
—Te conocí poco después de que cumplieras 43 y ya decías que querías irte del trabajo. Hoy cumples 44 y estás en el mismo lugar. ¿No es lo más lógico pensar que dentro de un año estarás igual?
—Bueno… las cosas pueden cambiar, ¿no?
—Claro que sí. Pero dime: ¿A cuántas entrevistas de trabajo te has presentado?
—A ninguna…
—¿Cuántos currículums han enviado?
—Ninguno…
—¿Rehiciste tan siquiera el currículum tal y como te dije?
—No…
—¿Le dijiste a tus contactos que estabas buscando un trabajo para dejar el actual?
—No…
—¿Has buscado, tan siquiera, ofertas de trabajo por internet?
—No…
—¿Entonces? ¿Por qué me dices que las cosas pueden cambiar? Las cosas de las personas no cambian, las personas cambian las cosas.
—Tienes razón, Joan… tengo que ponerme ya, no quiero tener esta conversación dentro de un año.

¿Se puso las pilas?, te preguntarás.
La respuesta es que sí, a medias. Al final dejó su trabajo… pero a los 46 para 47.
Perdió un año sin necesidad. Mejor eso que nada, desde luego, aunque… en fin, no hacer lo debido siempre tiene un coste. Y suele ser caro.

109/1000

FUERZA Y PAZ.


Pd: hablando de hacer lo debido y la disciplina, ¿has leído ya mi último libro «Las 48 reglas de la disciplina?». No lo dilates más, hazte un favor y léelo ya: https://joangallardo.es/las-48-reglas-de-la-disciplina-joan-gallardo/

Publicado enEl Blog de Joan.