Ayer un cliente me preguntó:
—Joan, tengo un amigo que necesita cambiar, urgentemente. ¿cómo lo puedo ayudar?
A lo que yo le contesté:
—Antes de eso… ¿cree tu amigo, de verdad, que tiene que cambiar?
El resto de la conversación fue así:
—Bueno, Joan, él siempre se queja de que no es feliz.
—Ya, pero ¿él cree que no es feliz por su culpa o por culpa de otros u otras cosas? ¿Le has escuchado nunca hacer autocrítica?
—Pues… no, la verdad. Pero yo veo que tiene que cambiar, y se lo he dicho muchas veces. Y creo que él también lo ve.
—No se trata de verlo, querido, sino de aceptarlo y de querer cambiarlo. Sin aceptación y voluntad, nadie puede cambiar. Nadie. Por mucha falta que le haga.
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FUERZA Y PAZ
