Entre Una Cosa U Otra, Me Quedo Con El Tiempo.

Llevo ya mucho tiempo no pensando en términos de ganar más o menos sino en términos de ganar “Lo suficiente”. Fin.

Porque lo que pasa cuando tienes esto claro es que cuando dices basta, tras esa puerta, tras esa valla, lo que hay es tiempo. Tiempo libre. Menos obligaciones. Menos compromisos. Más libertad.

Y ahí va toda mi ambición. Al tiempo. El éxito son muchas cosas, es felicidad, es tranquilidad, es prosperidad pero también es tiempo. El éxito es el tiempo.

El éxito es la ausencia de prisas. El éxito es no conocer el estrés y no tener que andar con malabares retóricos convenciéndote de que el estrés es bueno porque te hace mejorar y bla bla bla bla. Que se quede otro la mejora, y también el estrés.

Es más rico quien tiene tiempo para contemplar el cielo por una ventana que el que no tiene tiempo para disfrutar de su terraza de 100m2. Es más rico el que tiene tiempo para ir tranquilo a una playa o a un monte que el que no tiene tiempo para disfrutar de su piscina privada o su jardín particular.

Se pueden tener ambas cosas, por supuesto, los hay aunque pocos que las tienen, pero si hay que elegir entre una cosa y otra, me quedo mil veces antes con el tiempo.

FUERZA Y PAZ.


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El Dinero Y Sus Pensamientos.

Tenía 13 años. Era mi último año en E.G.B.
Octavo curso de cuando existía tal cosa como el octavo curso.

Había estado trabajando algunos días en el taller de mis padres y me quedaban mil pesetas (6 euros, queridos jóvenes) de lo que me habían ido dando.

Miré esas mil pesetas y no sabía qué hacer con ellas.
Sabía que si me compraba un helado ya no tendría mil pesetas.
Si me compraba un helado, una revista y un comic me quedaría sin un duro.
Sentía que fuese lo que fuese, me decepcionaría y terminaría frustrado por haberme gastado esas mil puñeteras pesetas.

Entonces pensé que estaría genial poder comprar un día más para hacer mis cosas.
“Ojalá pudiese comprarme dos horas más jugando al Super Mario con mi hermano”, pensé.

Al final, tras un rato dando vueltas a ese billete, me vi a mí mismo perdiendo el tiempo pensando en aquello. Y me dije: “Ojalá no hubiese tenido estas putas mil pesetas en mi mano hoy”.

FUERZA Y PAZ.

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