La semana pasada, en mi mentoría grupal, estuvimos hablando mucho sobre Dios.
Uno de los alumnos, hizo la siguiente reflexión:
«A veces pienso que vale la pena creer en Dios solo por la paz que te da. Pero luego pienso que sería imposible sentir esa paz si Dios no existiese. No creo que sea capaz de engañarme tanto. Estaría todo el tiempo diciéndome que me lo estoy inventando, que me estoy autoconvenciendo. Y, así, la paz sería imposible».
Me encantó. Fue tremendamente lúcido y certero por su parte.
El «solo crees en Dios porque te hace sentir mejor» tiene las patas muy cortas.
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FUERZA Y PAZ
