Aquí tienes un hábito que podría salvarte la vida, metafóricamente, claro:
Todos los días, siéntate cómodamente en una butaca cómoda, solo y en silencio, y mira por una ventana hacia el cielo. Da igual la hora del día que sea.
Pon una alarma, antes de comenzar, de al menos 15 minutos (pueden ser más, pero no menos) y cuando suene, sigue con tu vida.
Dale 100 días y luego me lo cuentas.
Se convertirá en uno de los hábitos más importantes de tu vida. Seguro.
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FUERZA Y PAZ.

