Saltar al contenido

Raymond Carver, el holgazán y la ambición como defecto.

Estaba leyendo a Raymond Carver y su poema «Holgazán» cuando me detuve en las siguientes líneas:

«Me agradaba la idea de sentarme en una silla
frente a tu casa por horas enteras, sin hacer nada
más que usar sombrero y beber refresco de cola.
¿Qué tiene eso de malo?
Fumar un cigarrillo de tanto en tanto.
Escupir. Tallar objetos de madera con una navaja.
¿Qué daño hay en ello?»

Precioso. Altísima literatura, por cierto.

Me detengo en lo de «¿Qué tiene eso de malo?» y en lo de «¿Qué daño hay en ello?».
Me pone los pelos de punta. Es como decir «¿Y por qué no podría vivir así? ¿Por qué le tiene que parecer mal a alguien?».

Comienzo a pensar que la falta de ambición quizá no sea del todo un defecto.

Porque yo también quiero eso. Quiero sentarme horas en un porche. Leyendo y simplemente no haciendo nada. Quiero dejar pasar el tiempo sin tener que estrujarlo con los brazos y el cerebro. Quiero tallar madera con mi navaja.

¿Qué daño hay en ello?

96/1000

FUERZA Y PAZ.


Publicado enEl Blog de Joan.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies