Ayer tuve esta reveladora conversación sobre Dios con un cliente:
—¿Tú quieres creer?
—No lo sé, Joan. ¿Cómo se puede saber eso?
—Eso se sabe respondiendo a esto: ¿te gustaría que Dios existiese?
—Ostras… es buena esa… ¿por qué nunca me había preguntado algo así?
—No muchos caen en esto. ¿Y bien? ¿Te gustaría?
—No lo sé, la verdad… pero… creo que sí.
—Y, ahora, una pregunta más difícil aún: ¿te gustaría que existiese Dios, un Dios totalmente perfecto, aunque hubiese cosas de él que no te gustasen?
No te diré cómo siguió la conversación para que te atrevas a responder tú mismo a la pregunta.
Te ayudará a entender muchas cosas… de ti.
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FUERZA Y PAZ
