«Que nadie busque sus propios intereses, sino los del prójimo».
—1 Corintios 10:24
Si todos hiciésemos esto, no haría ninguna necesidad de ser egoísta. Ni bueno ni malo.
Sería innecesario. Antes de que pudieses agacharte a recoger la moneda que se te acabase de caer, alguien más te la habría recogido para devolvértela. Y lo mismo harías tú por el otro.
«Tranquilo, hermano, estás cubierto, estoy aquí».
Pero creemos que si hacemos algo así, si vivimos así, algo nos faltará.
Pues bien, no nos faltará nada porque tendremos a Dios a nuestro lado.
Porque le agradaremos aún más.
Porque al buen pastor le gusta que le ayuden a cuidar de su rebaño.
Ayuda, todo lo que puedas.
Y nunca tendrás los bolsillos vacíos.
Y el corazón, tampoco.
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FUERZA Y PAZ

