Ayer me preguntaron:
—Joan, ¿por qué los políticos, sabiendo que su perdición es la corrupción, siguen cayendo en ella?
Y mi respuesta fue la siguiente:
—No es tan complicado. Siguen cayendo en lo mismo porque creen que les compensa intentarlo. Hacen un cálculo riesgo-beneficio y optan por la corrupción. Se ponen ante la tentación o la tentación les encuentra y… caen.
Me volvieron a preguntar:
—Pero… ¿tanto les compensa?
A lo que, para concluir, respondí:
—Cuando, sin esfuerzo, puedes obtener más de lo que podrías conseguir con esfuerzo en varias vidas… entonces supongo que durante al menos un momento se te tiene que pasar por la cabeza la pregunta «¿y por qué no intentarlo? Quizá nunca me pillen…».
Como suelo decir: si la tentación encuentra un resquicio y, tras él, encuentra tu sonrisa, ya estás absolutamente perdido.
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FUERZA Y PAZ.
Pd: De la tentación y la importancia de la disciplina, los valores y los principios escribí largo y tendido en mi último libro «Las 48 reglas de la disciplina«.
