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Pensar mucho o pensar demasiado

No es lo mismo pensar bien que pensar mucho.
De hecho es difícil pensar bien cuando se piensa demasiado sobre algo.
Hay un punto ducle también en esto, porque pensar demasiado poco tampoco lleva a buenas conclusiones.
No te puedes quedar corto, y tampoco te puedes pasar.
¿Cómo saber cuándo parar y no sobreanalizar?
Mi regla de oro es la siguiente: cuando creo haber llegado a la conclusión intento refutarla en las siguientes dos horas. Si no lo consigo, me quedo con ella, la ejecuto y apechugo con ella.
Si se tiene que modificar, ya se hará.
Es mejor decidir, equivocarse y arreglarlo que nunca decidir.

353/1000

FUERZA Y PAZ


 

Publicado enEl Blog de Joan.