Los que esperan el viento a favor suelen ser demasiado exigentes. Nunca sopla del todo como te gusta. Te quedas esperando la brisa perfecta pero exiges más de lo que estás dispuesto a dar. Pero bueno, hay opciones. Siempre puedes optar por pensar que si sopla a tu espalda es para empujarte a moverte y si sopla de frente es para retirar el cabello de tus ojos y poder ver mejor. No hay vientos malos, sólo debes aprender a colocar bien tus velas.
Reflexiones y escritos diarios sobre la vida.

