Si sabes que debes tomar una decisión, medítala bien y, cuando lo veas claro, dale.
No te lo vuelvas a pensar. La duda aparece en la demora innecesaria.
Esto es como apuntar con un rifle:
Miras por la mirilla y te concentras. Buscas el blanco.
Y aparece un momento en el que la mira y el blanco coinciden.
Pero no disparas. Entonces la mira se desplaza y pierdes el blanco.
Te entra la inseguridad. La duda.
Vuelves a apuntar. Mira y blanco se encuentran, pero vuelves a dudar.
Y vuelves a perder el blanco.
Lo intentas de nuevo, pero ahora ya estás cansado de aguantar el rifle.
Apuntas como puedes, disparas. Y fallas.
Si mira y blanco coinciden, dispara. No pienses.
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FUERZA Y PAZ

