Feliz día del Señor:
Oro por ti, para que te acuerdes de orar.
Para que no te olvides del amor que Dios siente por ti.
Porque si te acordaras más de esto, tu vida sería infinitamente mejor y mucho más soportable.
Ora, sin cesar.
Cuando lo necesites o cuando tengas ganas.
Y cuando no las tengas, más aún.
Porque acordarse de Dios es acordarse del sentido de la vida, y del objetivo de la misma.
Amén.
Que Dios te bendiga, siempre.
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