Tienes que aceptar quien eres.
Y, desde ahí, mejorar lo que eres.
Pulir virtudes y subsanar defectos.
No te imaginas cuánto se puede llegar a cambiar a mejor sin tener que rechazar tu propia naturaleza.
Eres un bloque de arcilla, como lo fueron en algún momento todas las esculturas bonitas de la historia.
Solo tienes que trabajarlo.
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FUERZA Y PAZ
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