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No te imaginas cuánto se puede llegar a cambiar a mejor sin tener que rechazar tu propia naturaleza

Tienes que aceptar quien eres.
Y, desde ahí, mejorar lo que eres.
Pulir virtudes y subsanar defectos.

No te imaginas cuánto se puede llegar a cambiar a mejor sin tener que rechazar tu propia naturaleza.

Eres un bloque de arcilla, como lo fueron en algún momento todas las esculturas bonitas de la historia.
Solo tienes que trabajarlo.

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FUERZA Y PAZ


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Publicado enEl Blog de Joan.