Es imposible agradar a todos. Por lo tanto, el esfuerzo por agradar a todos debe ser suprimido. Aniquilado. Hay que rechazar cualquier fantasía a este respecto. Simplemente no va a pasar, no agradaremos nunca a todo el mundo. Punto.
Deja ir ese deseo y recupera la libertad para ser tú mismo.
Y que agrades a quien tengas que agradar.
Te prometo que con unos pocos, los adecuados, te será más que suficiente.
El cantante Roberto Carlos —no el futbolista— decía «Quiero tener un millón de amigos». Pues menudo trabajazo. Yo prefiero tener un puñadito sencillo que poder llevar bien.
Piénsalo.
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FUERZA Y PAZ.
PD: Sobre la amistad escribí en profundidad en mi primer libro «Nunca renuncies a ser feliz». Consíguelo AQUÍ.

