Cuando uno sabe lo que quiere,
sabe qué decisiones tomar.
Y si uno es valiente, las toma.
Por eso no basta con saber,
también hay que atreverse.
Asumir riesgos.
Aceptar el temblor.
Porque no hay decisiones importantes que no dé miedo tomar,
por muy claras que las tengas.
Sé valiente.
Si al final no sale bien, paciencia.
Tú parte ya la habrás hecho.
Y te podrás quedar tranquilo.
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FUERZA Y PAZ
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