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No hacer lo que debes hacer tiene un precio. 

No hacer lo que debes hacer tiene un precio.

Uno que tarde o temprano tendrás que pagar.

Ahora, la pregunta que debes hacerte es:
¿Estoy dispuesto a pagar ese precio el día de mañana?

Quizá no te guste el plan, pero eso no hará que el plan no termine siendo justamente ese.

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FUERZA Y PAZ.


Publicado enEl Blog de Joan.