Hoy hace demasiados años que murió Javi en accidente de tráfico.
Me acuerdo mucho de él.
Y cuando me acuerdo de él, me acuerdo de lo que vale una vida.
Pero también de lo frágil que es.
Luego, siempre termino con el mismo pensamiento:
Nadie nos promete el día de mañana, así que más nos vale vivir bien todos los días de nuestra vida. Ser feliz, no hacer daño a nadie y estar en paz con uno mismo, con los demás y con Dios.
Dios te tenga en su gloria, Javi.
Nos veremos un día.
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FUERZA Y PAZ.
