Ayer fui a dar un paseo y me puse a pensar en los problemas que había tenido a lo largo de mi vida.
No tardé en descubrir que, la gran mayoría de ellos, habían sido evitables. Y sin demasiada dificultad. Me los podría haber ahorrado fácilmente.
Luego había otra serie de problemas que simplemente podría haber arreglado a bajo coste de haberlos atajado en sus primeras fases.
Finalmente, observé otra serie de problemas, mucho menos numerosa, que no pude ni evitar ni arreglar a bajo coste. Lo que yo llamo «problemas reales de la vida».
Los que más guerra me dieron fueron los de los dos primeros tipos.
Los terceros, «los problemas reales de la vida», fueron graves, pero al ser inevitables, los encajé mejor. Resignarse fue más sencillo. Y, sobre todo, no tenía mucho que reprocharme. Eso ya es mucho.
Sé listo. Podrías ahorrarte el 90% de los problemas.
Y tendrías energía de sobra para cuando apareciesen «los problemas reales» de la vida.
272/1000
FUERZA Y PAZ

