Ayer, un cliente me preguntó si creía que merecía la pena soñar en grande o si era mejor no apuntar demasiado alto para evitar futuras decepciones. Esto es lo que le contesté:
«Querido:
»Soñar en grande ya es un mérito en sí. La mayoría, al llegar a cierta edad, ya comienzan a empequeñecerse. Y no se trata tener la cabeza llena de pájaros o de buscar el más por el más. Se trata de entender que tenemos un potencial concreto y que lo suyo es averiguar hasta donde nos da. Si no hacemos eso, estaremos siempre preguntándonos si estamos viviendo por debajo de nuestras posibilidades, y eso es un putadón enorme. Lo que yo he observado, una y otra vez, es que la gente que apunta alto llega más lejos que los que no lo hacen. Con esta información: tú decides»
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FUERZA Y PAZ
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