Sé paciente.
Confía en Dios.
Sobre todo cuando sea difícil hacerlo.
Porque sin fe, no somos nada salvo fragilidad.
Sin fe, cualquier viento nos doblega. Y cualquier tormenta nos rompe.
¿Quieres paz interior?
¿Y cómo se supone que la puedes tener sin fe, siendo el futuro tan incierto como es?
Ten fe.
Y tendrás paciencia.
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FUERZA Y PAZ.
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