La ambición no es mala, siempre que ambiciones las cosas adecuadas.
Yo tengo ambición. Claro que sí.
Ambiciono tener más tiempo libre.
Ambiciono leer más libros aún.
Ambiciono ser más sabio para poder ayudar mejor.
Ambiciono conocer más y mejor a Dios.
¿Por qué son estas cosas adecuadas?
Primero, porque para tenerlas no se las tengo que quitar a nadie.
Y segundo, porque no sólo son buenas para mí sino también para mi gente.
Sé ambicioso.
Pero elige muy bien dónde pones tu ambición, no vayas a estar sacándote un billete hacia el desastre.
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FUERZA Y PAZ.

