Creo, con la mano en el corazón, que uno solo recupera su plena dignidad en Cristo.
¿Por qué? Porque solo él es capaz de devolvernos la inocencia a través del perdón inmerecido de los pecados, para que nos sintamos merecedores del valor que tenemos como hijos amados de Dios, a pesar de lo que hayamos hecho mal antes.
El que es sin culpa, nos quita la culpa.
Cuando entiendes esto, comienza la reconciliación y el entendimiento del amor.
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FUERZA Y PAZ
