Intento que mis hijos trabajen un poco durante el verano.
Que lean, hagan un poco de tarea y que estudien.
Pero también quiero que disfruten mucho las vacaciones, que hagan muchas cosas que les apetezcan y les hagan sentir bien.
El otro día, el mayor, era un poco reticente a hacer sus obligaciones antes de su tiempo libre. Intentó negociar conmigo (soy un hueso a la hora de negociar, me dedico en gran parte a eso profesionalmente, ja, ja, ja) pero impuse el orden establecido: primero las obligaciones, luego el disfrute. Acató.
Al final del día, me dijo:
«Hoy he disfrutado más de jugar a los videojuegos al haber hecho antes los deberes y todo lo demás. Como que me lo he ganado».
Esta es la regla #22 de mi último libro Las 48 reglas de la disciplina: «Primero, trágate el sapo».
Así, luego todo sabe mejor.
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FUERZA Y PAZ
