Aprende a decir que no.
Al menos si quieres proteger la vida que te gustaría llegar a vivir.
—¿Puedes encargarte de esto?
—No.
—¿Quieres venir a ese tardeo?
—No.
—¿No te molesta que Menganita esté enfadada contigo?
—No.
Hazte amigo del no.
No imaginas cuánta libertad hay ahí.
189/1000
FUERZA & PAZ
***La regla #43 de mi último libro va específicamente sobre este asunto. No te lo pierdas y consigue una copia de «Las 48 reglas de la disciplina» aquí → https://amzn.eu/d/ikadipI
