Ten paciencia.
Lo bueno, suele tardar en llegar.
Haz tu parte, y déjale al tiempo
y a Dios el resto.
Si lo haces así,
lo que tenga que llegar,
llegará.
Confía en esto, y no pienses
en nada más.
Ese es tu trabajo: hacer,
esperar y confiar.
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FUERZA Y PAZ

