El miedo solo es una puerta que no está cerrada con llave.
Está ahí, separándote de lo desconocido e incierto, y por eso existe la tentación de no acercarse. De no abrirla. Es demasiado fácil alejarse.
Es demasiado fácil ser cobarde.
No podría entenderlo más.
Ahora bien, aunque es más difícil ser valiente, tampoco lo es tanto como te piensas.
Como te decía, el miedo es una puerta que no está cerrada con llave.
Es más fácil no acercarse; pero hacerlo, girar el pomo y abrir no es tan complicado.
Solo hay que atreverse. Con miedo, quizá incluso con temblores y sudores, pero solo hay que dar el paso.
El primer paso es el más difícil. Pero el segundo ya cuesta menos. Y el tercero, menos aún.
Para cuando llevas veinte pasos, ya no tiemblas. A los treinta, no sudas.
Así es la valentía: solo un poco más difícil. Un poco.
121/1000
FUERZA Y PAZ.
PD: El obstáculo del miedo fue el último con el que cerré mi primer libro «Nunca renuncies a ser feliz», y me consta que fue uno de los más reveladores. No te lo puedo recomendar más: https://amzn.to/4epTiwT
