Conversación de ayer mismo con un cliente, sobre el trabajo:
—No sé, Joan, qué decisión tomar con respecto a mi trabajo. No sé si cambiar de oficio o no.
—Bueno, eso depende de qué quieras tener más en cuenta con esa decisión.
—¿Cómo? No te pillo…
—Quiero decir: ¿en base a qué estás tomando esta decisión? ¿El dinero? ¿La reputación? ¿La vocación? ¿La felicidad?
—Pues no lo sé, en realidad… ¿el dinero?
—Ah, yo qué sé, es tu vida. Si es el dinero, entonces es el dinero.
—Bueno, Joan, yo lo que quiero es estar bien.
—¿Y solo el dinero te hará estar bien?
—Supongo que no, pero… el dinero sí ayuda, ¿no?
—Ayuda mucho, así es. Pero hay quien se termina amargando la existencia por culpa de su propio éxito. Tuve un cliente, hace años, que entregó su vida a hacer más dinero, y trabajaba 60 horas a la semana. Su mujer acabó mandándolo al carajo.
—Ups, no querría que me pasase a mí.
—Pues no hagas lo que hizo él, que fue poner el dinero en el centro de todo. Mi consejo: pon el bienestar, la plenitud, la felicidad y la paz en el centro. Y desde esa piedra angular, construye todo lo demás. Será mucho más difícil que te equivoques así.
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FUERZA Y PAZ
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