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El tiempo y la energía como factor clave para el ÉXITO

Me preguntaron hace poco lo siguiente:

«¿Cuál crees que es el principal factor que determina si vas a tener éxito en algo o no?»

La pregunta es buenísima y, aunque la respondí al momento, me tuvo varios días pensando.
Hoy te traigo el resumen de las reflexiones de ese día.

Antes, quizá te preguntes qué respondí, y fue lo siguiente:

—Así, a bote pronto, diría que la determinación. Es decir, la voluntad de ir a por aquello que pretendes conseguir, a pesar de las dificultades y errores que encuentres por el camino.

Y, ahora sí, una reflexión más en profundidad:

Llevo más de una década ayudando a las personas a solucionar problemas y a conseguir lo que se proponen. Por lo tanto, mi día a día gira en torno a la cuestión del éxito o el fracaso. Un cliente quiere montar una empresa y le ayudo. Un cliente quiere aprender a ser más disciplinado y le ayudo. Una clienta quiere resolver una disputa con una amiga y le ayudo. Etc. A eso me dedico. Por eso sé, porque lo he visto un millón de veces, cómo es y qué hace la gente que tiene éxito en lo que se propone y… también sé qué hace y cómo es la gente que parece tener por costumbre fracasar en casi todo lo que intenta.

Hay, en cualquier caso, un factor absolutamente determinante que separa a estos dos tipos de persona. Ese factor es la cantidad de tiempo y energía que le dedican a sus objetivos.

Recuerdo a Miguel, que quería arreglar un matrimonio que llevaba años destruyéndose, a base de charlar con su mujer una vez a la semana. O a Julián, que quería montar un taller de mecánica sin hacer un plan de empresa ni estudiar bien la operación. Por no hablar de María, que quería ahorrar sin sacrificar un ápice su estilo de vida. O, por último: Lourdes, que quería conocerse mejor y reforzar la relación con ella misma, pero sin tener que pasar por un rato de soledad y silencio puro al día.

Te preguntarás: ¿y cómo consiguieron sus objetivos? La respuesta es: no los consiguieron.

Sabían lo que tenían que hacer, pero no pusieron el trabajo. No pusieron el tiempo ni la energía. Las horas. El esfuerzo. La intención. La intensidad.

Obviaron el hecho de que, normalmente, un problema grande requiere de un trabajo importante. Requiere sudor. Requiere sacrificio. Requiere sacrificar ciertas cosas, aunque sea temporalmente, por el beneficio de otras más grandes. No talas un árbol con un cuchillo para la mantequilla uno de cada dos jueves durante un ratito. Lo talas con hacha de 5 kilos durante un buen rato, dándole con todas tus ganas. Dándole donde toca. Con la suficiente fuerza, durante el tiempo que toca.

Espero que te sirva y ayude.

(***Este es un artículo original de mi newsletter semanal, no te pierdas más contenido exclusivo como este y suscríbete completamente gratis aquí y llévate, también gratis, mi último ebook → https://pages.joangallardo.es/libropruebaspolicia )

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Publicado enEl Blog de Joan.

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