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El sabio es sabio porque vive, calla y piensa sobre lo vivido.

Ayer me puse a pensar sobre un posible libro que podría escribir.

Lo titularía algo como «Las 30 mejores lecciones que he aprendido a lo largo de mi vida». O algo así.

Y comencé a pensar, desde donde diese de sí mi memoria en adelante, en dichas lecciones y aprendizajes. Pensé que quizá no había tantas lecciones o que habría épocas largas de mi vida sin ellas. Pero qué va.

En un rato entendí que 30 se quedarían muy cortas.

Sólo en mi primera niñez ya me salían más de 10, y realmente importantes.

Me dije: «¿Y esto le debe pasar a todo el mundo? Porque tampoco es que mi vida haya tenido gran cosa de especial y de diferente con respecto a los demás». Y es verdad. Pero luego comprendí que la diferencia no radicaba en lo que había vivido sino en lo que había reflexionado sobre lo vivido. Costumbre que tengo desde niño.

Es ahí donde se fijan los aprendizajes, las lecciones. No en lo que te pasa sino en lo que reflexionas sobre lo que te ha pasado.

Las experiencias, por sí solas, no traen sabiduría. Da igual el número de ellas.
El sabio es sabio porque vive, calla y piensa sobre lo vivido. No hay más.

24/1000

FUERZA Y PAZ.


Publicado enEl Blog de Joan.

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