El fracaso no necesita excusas sino explicaciones.
Explicaciones sinceras.
¿Por qué he fallado en esto?
¿Por qué ha pasado?
¿Cómo podría no haber sucedido?
¿Qué es lo que me falta ahora mismo para no volver a fallar?
Si eres capaz de responder con toda la mente y todo el corazón, el fracaso habrá servido de mucho. Si no eres capaz, entonces tu fracaso habrá sido en vano, inservible. Carísimo.
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FUERZA Y PAZ.

