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El coste de ser disciplinado siempre tiene que ser menor que el beneficio por serlo

No puedes sufrir más de lo que puedes ganar sufriendo. Punto.

Por ejemplo: el sufrimiento entrenando no puede ser mayor que el beneficio que extraes por estar en forma.

Cuando el ser humano da más por algo que lo que consigue a cambio, lo deja. O peor: ni empieza.

La regla de «me compensa o no me compensa» es irrenunciable.

Por eso, el coste de ser disciplinado siempre tiene que ser menor que el beneficio por serlo.

Si te interesa este concepto, no te pierdas mi libro Las 48 reglas de la disciplina.

Cuando comprendas esto, abrirás una puerta bien bonita hacia la disciplina, te lo prometo.

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FUERZA Y PAZ


 

Publicado enEl Blog de Joan.