Así comienza el relato que escribí sobre mi experiencia con las pruebas físicas para la Policía Local, veinte años atrás:
«Pasé un año entrenando para las pruebas. Solo, por mi cuenta. No tenía dinero para preparadores. Tampoco tenía demasiado tiempo, porque debía seguir yendo a trabajar a diario para pagar la hipoteca, entre otras obligaciones. Me despertaba temprano a eso de las seis y media y me iba a correr. Luego iba al trabajo, me cambiaba ahí y cumplía hasta mediodía. Al salir, iba a la piscina a entrenar para la prueba de natación. Después marchaba a casa a comer, intentaba dormir quince minutos y volvía al trabajo. Cuando finalizaba la jornada me iba a la pista de atletismo a preparar las otras pruebas. Al terminar volvía definitivamente a casa, me duchaba, cenaba y me ponía a estudiar hasta que ya no podía más, normalmente de madrugada.
Así, un año.
No digo esto para que pienses que yo era el que peor lo tenía para aprobar. Puede que algún otro aspirante a Policía Local de aquel año lo tuviese incluso peor que yo, pero te lo cuento como fue y quiero que el relato se ajuste lo máximo posible a la verdad…»
Si quieres leerlo entero, te lo puedes descargar aquí, gratis: https://pages.joangallardo.es/libropruebaspolicia
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FUERZA Y PAZ.

