Deberías pasar un rato al día en completo silencio, sentado, solo y mirando por una ventana.
Y una vez así, no interponerte entre tú y tus pensamientos. Simplemente dejar que pasen. Observarlos sin juzgarlos ni enfadarte con ellos. No involucrarte en la maraña que conforman.
Diez minutos al día te bastarían, para empezar, para cambiar muchas cosas de ti y de tu vida.
88/1000
FUERZA Y PAZ.
