De niño, una niña del barrio me contó que su abuelo había muerto una noche, mientras dormía.
Al principio me pareció una cosa formidable, no enterarte de que te mueres.
Luego pensé que no, que era mejor darse cuenta y no perdérselo.
Después pensé que aquel hombre no se pudo despedir de nadie, porque dormía, claro. Y me pareció triste.
Finalmente, caí en la cuenta de que yo también podía morir durante el sueño, y me pregunté: ¿te mueres en el sueño que estás teniendo?
Pasé tiempo sorprendiéndome positivamente, al despertar, por no haber muerto durante la noche. Durante el sueño.
Fue agradable.
307/1000
FUERZA Y PAZ.
