Cuando empiezas a hacer las cosas bien, a trabajar bien, a tratar bien a los demás y a tratarte bien, puede ser que, durante bastante tiempo, parezca que no se dan los cambios que uno esperaría. Pero si aguantas el tiempo suficiente (puede que incluso pasen años), un día y casi de la noche a la mañana, todo empieza a funcionar de una forma distinta.
La analogía más exacta que se me ocurre sería que te imagines que cada mes vas poniendo un dinero en una cuenta de ahorro que no sabes cuándo vas a poder comenzar a usar. Un día, al cabo de unos años, te llaman del banco y te dicen que ya está, que ya puedes sacar el dinero de ahí. Y cuando lo haces te das cuenta de que los intereses han multiplicado tus depósitos por 10 veces su valor.
Confía en el buen hacer. Siempre se termina cobrando el beneficio.
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FUERZA Y PAZ

