Cada persona que entra —o sale— de tu vida tiene un impacto brutal en ella.
Por eso, tu deber es tanto acertar con las entradas como propiciar o evitar ciertas salidas.
Un nuevo amigo, si es bueno, puede elevar tu vida en un momento.
Un nuevo amigo, si es malo, puede devaluarla.
Perder un buen amigo, pudiendo haberlo evitado, es una desgracia.
Perder un mal amigo, una bendición.
Vigila tu entorno.
Es determinante.
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FUERZA Y PAZ.
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