Ayer volví a ver Ghost, la peli de 1990.
Imposible saber cuántas veces la he visto. Más de veinte veces, seguro.
Esa frase final «es increíble, Molly, no te imaginas… cuánto amor me llevo», tan memorable, tan inolvidable, tan perfecta.
Y, claro, me puse a pensar.
Y mi conclusión fue esta:
Para poder llevarte tanto amor, también tienes que darlo tú.
Ama, todo lo que puedas. Todo lo fuerte que puedas.
Y te llevarás, también, muchísimo amor.
Nunca te arrepentirás de esto.
388/1000
FUERZA Y PAZ
