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3 Consejos para vencer la pereza mental.

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P: ¡Buenas Joan! Directo y al grano: ¿cómo puedo vencer a mi pereza mental? Soy la perfecta definición de vago, y me da una rabia terrible. ¿Tienes algún consejo para mí? No quiero seguir siendo así pero la pereza me domina una y otra vez. S.O.S.

R: ¿Sabías que cuando era chaval en mi casa me llamaban «perro» de lo vago que era? Era el único chaval de todos los que conocía que hacía siesta. Durante el día fantaseaba con la idea de dormir, imagínate. Además de eso, todo se me hacía un mundo. Cuando mi madre me mandaba a por pan a la tienda en mi cabeza era un suplicio. En el colegio, por ponerte otro ejemplo, cuando nos mandaban un trabajo yo automáticamente comenzaba a sopesar entre los pros y contras de no hacerlo. Pensaba «a ver, si no lo hago como mucho me pondrán un negativo, en tal caso si saco al menos un seis en el examen final estaré aprobado igualmente así que… me lo puedo permitir».

Ese era el nivel.

Y un día, bastante tiempo después, todo aquello cambió.

Ya era adulto y me cansé, como tú, de percibirme como un vago. Así que me planté. Me planté y cambié prácticamente de la noche a la mañana aunque tengo que decir que el proceso total de cambio tardó algunos meses más en completarse.

¿Qué hice?

3 cosas en concreto.

Te las he convertido en 3 consejos. Toma nota porque te pueden permitir derrotar tu pereza de una vez por todas:

  1. No le des tiempo a la pereza. Si te lo piensas, te gana.
    Es así. Cuanto más tiempo pase entre el saber que tienes que hacer algo y el hecho en sí de hacerlo, más fuerza le das a la pereza para imponerse.
    Por ejemplo: si te acuerdas de que tienes que poner una lavadora, levántate de inmediato y ponla cuanto antes. No te pares a pensar en si la puedes poner más tarde o mañana. Levántate y ve hacia el lavadero.
    Otro ejemplo: si sabes que tienes que ponerte a estudiar después de comer intenta hacerlo, literalmente, nada más terminar de comer. Retira y friega los cacharros y saca los libros, siéntate y ponte a estudiar. Inmediatamente. Cuanto más te lo pienses, peor, más fácil se lo pones a la pereza.
    La pereza vive de la inacción. Muévete y la pereza se apartará.
  2. La pereza tiene un precio que pagarás, tarde o temprano.
    Llevo 22 años conduciendo y la única multa que me han puesto en mi vida fue por no llevar la ITV al día (bueno, en realidad la llevaba dos años caducada). ¿Y por qué no pasé la ITV antes? Por pereza. La cuestión es que en esa época los 100 euros de la multa me hicieron mucho daño en mi economía (no tenía un duro en esa época, vamos). Entonces, mi pereza tuvo un precio que pagar. Siempre lo tiene.
    Pregúntate: ¿qué precio tendré que pagar por atender esta pereza? Porque te repito: tiene un precio y tendrás que pagarlo.
    Si no sacas la basura la casa apestará.
    Si no sacas al perro te orinará tus macetas.
    Si no estudias suspenderás.
    Si no entrenas tu salud irá a peor y envejecerás antes.
    Si no trabajas duro te despedirán y tus ingresos bajarán.
    Si no llevas la ITV al día, te multarán. ?
  3. Piensa en cómo sería tu vida si no fueses perezoso.
    Este punto es el que más me sirvió. No paraba de visualizarme como una persona que nunca se deja doblegar por la pereza. Y me encantaba lo que veía. «Yo quiero ser así, sería genial ser un tío de esos que sabe ni lo que es la pereza».
    No podía evitar pensarlo, estaba convencido de que mi vida sería mucho mejor si la pereza salía para siempre de mí.
    Un tío que para cuando tiene que parar y cuando tiene que hacer algo, lo hace y punto.
    Entonces me veía a mí mismo entre dos puntos incomparables: un Joan perezoso y un Joan del que sentirse orgulloso. En mi cabeza no había color. Atender la pereza ante tal perspectiva era estúpido, imperdonable.

Y con esto, poco a poco pero mucho más rápido de lo que creía, extinguí todo atisbo de pereza de mi interior.

Ahora te toca a ti.

Vale mucho la pena.

Pd: Mi nuevo libro «Las 48 reglas de la disciplina» es perfecto para esto. Ni te lo pienses: https://amzn.eu/d/ikadipI

106/1000

FUERZA Y PAZ.


Publicado enEl Blog de Joan.

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