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Mes: agosto 2026

Ayer volví a ver Ghost, la peli de 1990, y…

Ayer volví a ver Ghost, la peli de 1990.
Imposible saber cuántas veces la he visto. Más de veinte veces, seguro.

Esa frase final «es increíble, Molly, no te imaginas… cuánto amor me llevo», tan memorable, tan inolvidable, tan perfecta.

Y, claro, me puse a pensar.
Y mi conclusión fue esta:
Para poder llevarte tanto amor, también tienes que darlo tú.
Ama, todo lo que puedas. Todo lo fuerte que puedas.
Y te llevarás, también, muchísimo amor.
Nunca te arrepentirás de esto.

388/1000

FUERZA Y PAZ


 

Hoy cumplo 42 años y aquí van unas reflexiones

Hoy cumplo 42 años.
Me he despertado temprano, bastante antes del amanecer, y me he puesto a pensar:

Primero, lo típico: esto está pasando muy rápido.
Ya venía siendo así casi desde los 30, y por eso he ido reduciendo todo lo que he podido el número de obligaciones que atiendo con el fin de ralentizar un pelín más el tiempo. Pero no ha funcionado. Esto sigue pasando igual de rápido, o más. ¿Por qué? Porque me lo paso muy bien. Me encanta vivir. Podría estrujar días de 240 horas y una vida de 5000 años. Sin problema. Siempre encontraría algo que me gustase hacer. Así que concluyo que si eres feliz y te gusta vivir, el precio a pagar es que la vida se te pasará volando. Como cuando ves una buena película.

Lo segundo: estoy cambiando.
Estoy soltando esa parte de mí llamada «hiper-individualismo» o «hiper-autosuficiencia». No sé si sabré soltarla del todo porque, al igual que el escorpión de la fábula, al fin y al cabo, «es mi naturaleza», pero el deseo está ahí. Me he pasado toda la vida ayudando a los demás, y lo voy a seguir haciendo, pero creo que voy a permitir que los demás me ayuden a mí también cuando sea posible. Sinceramente, más por ellos que por mí. Porque tiene que ser jodido eso de ser amigo mío y no tener la oportunidad de ayudarme «porque ya me sirvo yo solo». ¿No juego yo un papel fundamental en la vida de los otros con mi ayuda? ¿Qué papel permito yo, entonces, que interpreten los demás conmigo? Quiero ser más humano. Quiero ser más como Jesús, que, pudiendo hacerlo todo él solito, eligió tener apóstoles y ayudantes. Sin necesitar ayuda, la pidió. Y de aquí, lo tercero de este texto.

Lo tercero: Dios, Dios y Dios.
«Joan, es que tú todo te lo llevas al terreno de Dios. Para ti, todo termina ahí».
Así es. Y así tiene que seguir siendo. Porque, para mí, todo empieza y termina en Dios. Porque solo así puedo entender el mundo. Solo así lo entiendo y solo así tiene sentido. Las piezas encajan con Dios. Sin él, no entendería nada y solo vería caos. Y el caos engendraría violencia en mi corazón. Y entonces no podría ser feliz. No podría amar. Y si no pudiese amar, tampoco podría ayudar. Y yo, tal y como me conoces, no existiría.
Dios, siempre en todo pero sobre todo, en el centro. Porque cuando está ahí, todo va mejor.
Es lo que me queda por hacer con y por la gente: hablarles más de Dios. Sí, más aún.
Porque nunca se habla lo suficiente de Dios. Nunca.

Y lo cuarto: sigo teniendo ilusión. Ganas. Muchas ganas.
Esto es vital porque cuando no se tiene, es como si no vivieras.
Yo sé lo que es eso, y es terrible. Un horror.
No sé si se puede vivir sin ilusión. Pero sí sé que yo no puedo. Ni quiero.
Vivir con ganas e ilusión es como vivir dos veces al mismo tiempo.
O vivir el doble, como quieras.

Y nada más. Serán unos 42 bien bonitos.
Y si no, remaremos. Fuerte.

Gracias por todo, Dios.

387/1000

FUERZA Y PAZ.
Y DIOS.


 

¿Qué significa realmente ser una persona disciplinada?

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Tenía yo 13 años y estaba en mi último curso de primaria, en octavo (esto ya no existe hoy en día) y había una chica en clase, a la que llamaremos María, que era la disciplina hecha niña.

Nunca la vi olvidarse nada. ¿Había que traer una cartulina? Ella traía dos, por si una se le arrugaba por el camino. ¿Había que traer purpurina? Ella traía de 3 colores distintos. ¿Había que traer pegamento? Ella lo traía de barra, un Super Glue y un bote de cola de carpintero. No falló nunca.
Tampoco se dejó jamás los deberes sin hacer. Te prometo que no se los olvidó ni una sola vez. La nota más baja que le vi sacar fue un 8,5.
Luego ya, en secundaria, le perdí la pista. Lo siguiente que supe es que se estaba sacando dos carreras a la vez. «¿Solo dos? Es impropio de ella», le respondí en broma a la persona que me lo contó.
Luego ya lo siguiente que supe es que tenía un trabajo de mucho nivel y que estaría ganando cerca de los 100000 al año.

¿Y lo «peor» de todo esto?
Que era una chica majísima y muy divertida. De hecho, pensándolo bien, creo que era la niña más maja que teníamos en clase. Algunos la mirábamos con recelo porque creo que no la entendíamos. Uno de los de mi pandilla le dijo una vez: «¿tú vives para algo que no sea estudiar y hacer deberes?». A lo que ella respondió: «Claro, si te pones y no te distraes, en dos horas lo tienes todo hecho. El truco es estar al día, desde el primer día y no dejarlo todo para el final». Y era verdad que lo hacía así, porque luego descubrimos que iba cada tarde a casa de una amiga de otro colegio y que luego iban a dar vueltas por el pueblo hasta la hora de la cena. Vamos, que le daba tiempo a todo. «Seguro que se queda hasta las tantas estudiando», pensábamos, de modo que se lo preguntamos. «No, después de cenar miramos la tele en familia y luego me meto en la cama sobre las diez», nos dijo. «Ah, pero ¿tú ves la tele?», le dijimos y ella se puso a reír. «¡Pues claro! ¡Como todo el mundo!».

Ella era, y supongo que sigue siendo así, un ejemplo de cómo es una persona disciplinada: alguien que hace lo que es debido cuando es debido, en la forma debida, le guste o no, le cueste o no, le apetezca o no. ¿Toca estudiar? Estudio. ¿Toca apuntar en la agenda que mañana hay que traer una cartulina a clase? Lo apunto. ¿Toca meter la purpurina en la mochila de clase cuanto antes para que mañana no se me olvide por la mañana? Pues lo hago. ¿Toca ir a dar una vuelta con una amiga? Voy. ¿Toca estudiar? Estudio. ¿Toca ver «Médico de familia»? Pues lo miro. ¿Toca meterse en la cama y dormir? Pues me duermo. ¿Toca estudiar y hacer deberes durante dos horas? Hecho, a saco.

Y si eres capaz de hacerlo siempre, o casi siempre, a lo largo de toda tu vida, pues lo más normal es que te terminen pasando cosas buenas. Como le sucedió a ella.

La disciplina siempre merece la pena, siempre que hagas lo que es debido en cada momento, con equilibrio, virtud, sentido común y bondad para uno mismo.

Porque, ¿qué es lo que es debido hacer?
La respuesta es: aquello que es mejor hacer en cada momento. Nada más.

385/1000

FUERZA Y PAZ


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Céntrate en esto si quieres mejorar tu vida rápidamente

Esta es una conversación de hace un rato con un cliente que está intentando mejorar su vida:

—Joan, ¿qué más puedo hacer para mejorar mi vida?
—¿Te refieres a cosas nuevas que puedas hacer?
—Sí.
—Las hay, pero también hay algo que puedes hacer antes.
—¿El qué?
—Intentar hacer un poco mejor todo lo que ya estás haciendo. Ahí tienes tu mejor y mayor margen.

Sé inteligente.
Sé práctico.

Es más fácil hacer mejor algo que ya haces que hacer bien algo que no has hecho nunca.

382/1000

FUERZA Y PAZ


No te agobies tanto. Baja la velocidad…

No te agobies tanto.
Baja la velocidad.
No seas tan duro con los demás.
Sé amable.
Agradable.
Trátate bien. Y a los demás también.
Te preocupas demasiado.
Diviértete un poco más.
Ríete más.
Haz más cosas que te gusten.
Y menos que no te gusten.

380/1000

FUERZA Y PAZ


Las ideas buenas que se marchan en seguida

Todos tenemos ideas útiles durante el día.
Clarividentes. A veces, incluso geniales.
Pero se evaporan al poco tiempo porque no les prestamos atención.
Ramón y Cajal decía que hay una cosa que es imprescindible hacer cuando a uno le viene una buena idea a la cabeza: escribirla en un papel. Porque si no, se van. Y raro es que vuelvan.

Vuelve al papel.
Lleva un diario personal. Y si es en vivo, mejor*.

379/1000

FUERZA Y PAZ

*Esto del diario personal «en vivo» lo explicaré próximamente. Es una de las herramientas más útiles que he encontrado en mucho tiempo.


El cansancio físico y el cansancio interior

Si estás agotado físicamente, descansa. Duerme más.
Acuéstate antes. Haz una buena siesta.

Pero si estás agotado por dentro, ponte a hacer cosas que te guste hacer.
Aunque sea montar legos, hacer macramé, sudokus, sopas de letras o jugar a videojuegos.
Pero hazlo sin culpabilidad, porque la culpabilidad agota mucho el alma.
La siesta del alma es la risa, la alegría, la despreocupación, la calma, la contemplación, jugar.

Mira los niños, como solo conocen el cansancio físico.

378/1000

FUERZA Y PAZ


Para cuando te bloquees con una decisión que debes tomar

Si sabes que debes tomar una decisión, medítala bien y, cuando lo veas claro, dale.
No te lo vuelvas a pensar. La duda aparece en la demora innecesaria.
Esto es como apuntar con un rifle:
Miras por la mirilla y te concentras. Buscas el blanco.
Y aparece un momento en el que la mira y el blanco coinciden.
Pero no disparas. Entonces la mira se desplaza y pierdes el blanco.
Te entra la inseguridad. La duda.
Vuelves a apuntar. Mira y blanco se encuentran, pero vuelves a dudar.
Y vuelves a perder el blanco.
Lo intentas de nuevo, pero ahora ya estás cansado de aguantar el rifle.
Apuntas como puedes, disparas. Y fallas.

Si mira y blanco coinciden, dispara. No pienses.

377/1000

FUERZA Y PAZ