Hacer lo que es debido, cuando es debido y como es debido, y luego esperar.
Es todo lo que uno tiene que meterse en la cabeza si quiere prosperar y mejorar.
Ahora bien, ¿qué es lo más difícil? ¿Hacer las cosas bien o esperar a que den resultado?
¿Qué experiencia tengo yo con mis clientes? Pues que les cuesta más lo segundo: esperar.
Queremos hacer algo y tener la recompensa por hacerlo justo después.
Pero rara vez funciona así.
Lo único que se consigue inmediatamente después de hacer lo debido es la paz de espíritu y la tranquilidad de saber que estás poniendo tu parte. Y oye, eso ya es mucho.
Pero para lo otro, normalmente, hay que esperar y tener fe.
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FUERZA Y PAZ
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