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Mes: julio 2025

Luchar. Divertirse. Y descansar.

Luchar.
Divertirse.
Y descansar.

Ahí tienes el perdido y buscado equilibrio.

Porque no puedes luchar todo el tiempo.
Tampoco divertirte siempre.
O descansar sin haberte cansado antes.

No puedes luchar sin descansar.
Ni divertirte sin luchar.

Lucha, con todo a por todas.
Diviértete, como un niño.
Y descansa, como el mejor guerrero de la historia.

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FUERZA Y PAZ.


Conversación real con un cliente sobre el mal autodiálogo.

Conversación real de ayer con un cliente:

—Siento que no doy la talla en mi trabajo, Joan.
—¿Y eso?
—No lo sé, tengo esa impresión.
—Pero eso no es suficiente, querido. No me suena a argumento.
—¿Qué quieres decir, Joan?
—Quiero decir que para decir algo tan categórico como «no doy la talla en el trabajo» deberías tener algún tipo de argumento o razón con el que apoyar dicha opinión. Por ejemplo: ¿te ha dicho alguien que no lo haces bien?
—No.
—¿Has visto cómo tu rendimiento ha provocado malos resultados?
—No…
—¿Ha decaído tu rendimiento en el trabajo en los últimos tiempos?
—Creo que no…
—¿Entonces? ¿Por qué crees que no das la talla? Y no me digas «porque tengo esa impresión».
—Pues… no lo sé, Joan. Siempre creo que podría haber alguien mejor que yo haciendo mi trabajo.
—Vaya… pero… ¿lo hay ahora mismo?
—Pues supongo que no.
—Entonces, ¿me equivoco si digo que ahora mismo tú eres el mejor que hay para ese puesto?
—A ver… visto así, supongo que es así. Que no han encontrado a nadie mejor.
—Lo cual significa, en otras palabras, que eres la mejor opción para tu puesto. ¿O no?
—Visto así…
—Y dale, ja, ja, ja. ¿Hay alguna otra forma de verlo?
—Quizá no.
—Creo que no tienes un problema de rendimiento en tu trabajo sino un problema con respecto a los pensamientos que tienes sobre tu rendimiento en el trabajo.
—¿Y qué hago, Joan?
—Trabaja lo mejor que puedas y después deja de machacarte con creencias que son del todo no probadas, carentes de argumentos y que no te hacen ningún bien. Si quieres ser duro contigo mismo, hazlo. Pero siempre con argumentos y críticas verdaderas, razonadas y racionales. ¿Sí?
—Me gusta eso… lo intentaré.

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FUERZA Y PAZ.


5 preguntas poderosas que deberías responder.

Cuanto más poderosas sean las preguntas que te hagas,
más importantes serán las respuestas que puedas llegar a dar.
Siempre que te atrevas a responderlas, claro.

Ahora bien, no es fácil encontrar esas preguntas poderosas.
Para darte una mano, te dejo 5 para que las trabajes, medites y respondas:

  1. Si pudieses cambiar una sola cosa de ti, que fuese posible cambiar y dependiese únicamente de ti hacerlo, ¿qué cosa sería esa?
  2. Si fueses perfectamente valiente, ¿qué cosa intentarías sin miedo al fracaso o a la crítica?
  3. ¿Qué podrías hacer para ser una mejor persona?
  4. ¿De qué te arrepientes más en la vida? ¿Y de qué te enorgulleces más?
  5. ¿Crees que has dado más de lo que has recibido en la vida o al contrario? ¿Y cómo te sientes al respecto?

Adelante, dale sin miedo. Vale la pena.

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FUERZA Y PAZ.


Pd: Estas preguntas, entre otras, surgieron en una de nuestras últimas sesión con mis alumnos de mi mentoría grupal. Si tienes curiosidad, haz click aquí donde podrás leer toda la información al respecto: https://pages.joangallardo.es/mentoriagrupalinformacion

 

 

¿Qué harías si no tuvieses tanto miedo a las críticas?

«¿Qué estás dejando de hacer por miedo a las críticas?».

Fue una de las preguntas que lancé a mis lectores en mi primer libro «Nunca renuncies a ser feliz» en el capítulo dedicado a «la relación contigo mismo».

¿Te la puedes plantear ahora? ¿Y hacerlo de verdad?

¿Qué harías, que no te atreves a hacer ahora, si no tuvieses miedo a las críticas?

Porque, en el fondo, se trata de eso. Mucha gente dice que le da miedo el fracaso y que por ello no intentan un montón de cosas que les gustaría intentar. Yo pienso que eso no es verdad, al menos no completamente. Yo aún no me he encontrado a nadie, en toda mi vida, que le tenga miedo al fracaso. Lo que en verdad temen es lo que otros puedan opinar y decirles sobre su fracaso.

Como dije también, en otro capítulo del mismo libro: «No te da miedo no cantar bien, te da miedo que te digan que no cantas bien».

Pero la cuestión es: ¿Cantarías si no tuvieses miedo de lo que otros puedan decir de ti?

¿TE APETECE CANTAR O NO?

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FUERZA Y PAZ.


20 Hábitos Sencillos Para Construir Respeto Por Ti Mismo.

Ahí tienes una pequeña lista con 20 hábitos sencillos que podrás llevar a cabo todos los días y que harán, en no mucho tiempo, que el respeto que sientes por ti aumente drásticamente.

  1. No mientas a la gente.
  2. Haz deporte todos los días, aunque sea dar un largo paseo.
  3. No hables mal de los demás.
  4. No pongas excusas al equivocarte.
  5. Levántate de la cama con la primera alarma.
  6. No hagas promesas que no puedas cumplir.
  7. Sé limpio y aseado.
  8. Ve siempre bien arreglado en cuanto a ropa, zapatos y peinado.
  9. No te arrastres por nadie.
  10. No mendigues a nadie ni su atención ni su cariño.
  11. Ten palabra.
  12. Acepta la verdad de las cosas.
  13. Si dices que vas a hacer algo, hazlo. Y hazlo bien.
  14. No te mientas.
  15. Trátate bien y trata bien a los demás.
  16. Ayuda siempre que puedas.
  17. Acuéstate a una hora decente.
  18. Asume que no le caerás bien a todo el mundo y aprende a vivir con ello.
  19. No te tomes el anterior punto personalmente.
  20. Háblate bien, siempre.

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FUERZA Y PAZ.


Pd: La disciplina y el autorrespeto están estrechamente relacionados. Si quieres convertirte en alguien así, hazte con mi último libro «Las 48 reglas de la disciplina».

¡Nuevo vídeo de Preguntas y Respuestas en mi canal de YouTube!

¡Ya tenéis nuevo vídeo de preguntas y respuestas en mi canal de YouTube!

Era uno de los proyectos que quería retomar y era uno de los motivos por los que decidí terminar el nuevo podcast diario.

Así que, ahí tenéis, la primera ronda de muchas más que vendrán donde respondo a preguntas sobre las relaciones personales, Dios, libros, crecimiento personal y mucho más:

¡Espero que os ayude y sirva!

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FUERZA Y PAZ.


Una vida tranquila. Nada más.

Una vida tranquila.
Nada más.

Con tiempo libre.
Con una lista de pelis que ver con los años.
Con largos paseos en solitario para pensar.
Y largos paseos en compañía para compartir y conversar.
Con estanterías que llenar de libros leídos.
Mantas desgastadas en el sofá.
Con café como ambientador del hogar.
Con los niños eligiendo película los viernes por la noche, aunque la hayas visto 200 veces.
Con fuego en la chimenea en días lluviosos y fríos.
Viendo «Sólo en casa» 1 y 2 todas las navidades.
Con un trabajo que hacer bien y por el que te paguen dignamente.
Con pocas ganas de gastar dinero sin necesidad.
Con una hucha que ir llenando poco a poco para el día de mañana.
Con tiempo para ir a ver a los amigos y a la familia.

Una vida llena de esas cositas sencillas, pero fundamentales. Fundacionales, más bien diría.

Una vida sencilla, tranquila, llena de días buenos y humildes.

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FUERZA Y PAZ.


Pd: No te pierdas mi newsletter semanal, llena de secciones que te encantarán. ES 100% GRATIS: https://joangallardo.es/newsletter/

Pensamientos sobre el rechazo.

El rechazo es algo natural.
No tiene nada de malo.
Todos lo practicamos:
Todos hemos sido rechazados alguna vez.
Y todos hemos rechazado a otros alguna vez.

¿Acaso no te parece justo?

Ahora bien, es cierto que duele. Y mucho.
Pero oye, no puedes tirarte a la piscina y no querer mojarte.
El precio a pagar por un posible SÍ de la persona que te gusta es el riesgo de terminar recibiendo un doloroso NO.

Esto es lo que hay.

Pero tranquilo, que todo pasa.
Esto, también.

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FUERZA Y PAZ.


Pd: Del rechazo también escribí en mi primer libro «Nunca renuncies a ser feliz». Puedes hacerte con él aquí: https://joangallardo.es/las-48-reglas-de-la-disciplina-joan-gallardo/

Es difícil vivir con una herida. Pero no…

Una vez, andando por la acera de una calle estrecha, sin más, noté un dolor repentino y lacerante en mi brazo derecho. De repente me lo sentí caliente. Miré y tenía un corte de unos tres o cuatro centímetros en la parte alta del antebrazo, cerca del codo. Era un corte ancho. «Hostias, si ahí cabe un palillo de los gordos», pensé al momento.

No entendía qué había pasado.

«¿Cómo cojones me he hecho esto?», me dije. Miré a mi alrededor y estaba solo. Me puse a mirar las paredes de los edificios y lo encontré. El culpable estaba en una ventana, escondido.

Era un trozo de vidrio roto que sobresalía de una de las persianas de una casa abandonada. Así que no pude ir a echarle la bronca a nadie. Llamé a la Policía Local e informé de lo que pasaba. Me quedé ahí hasta que llegaron para que nadie más resultase herido por el puñetero vidrio.

Luego, en casa, me curé el corte y seguí con mi vida.

A las semanas comenzó a cicatrizar. Vi claramente que me quedaría una marca. Para siempre. «Me enterrarán con esto en el brazo, qué curioso», pensé. Y luego continué con mis cosas.

La vida es un poco así: pasan cosas, duelen un tiempo, te vas curando la herida y, a veces, queda una marca pero que en la mayoría de casos… no impide seguir con tu vida.

Es difícil vivir con una herida.
Pero no con una cicatriz.

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FUERZA Y PAZ.


Pequeñas cosas que me dan mucho gusto #1.

Inauguro esta serie de artículos dentro del blog en la que os iré contando esas pequeñas cosas de la vida que me dan mucho gusto y que forman una parte importante de lo que yo llamo «una vida feliz».

#1: Me da mucho gusto cuando voy a dar un paseo y, por el camino, me cruzo con un gatito y éste me llama para que vaya a acariciarlo.

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FUERZA Y PAZ.


Quien algo quiere… algo le cuesta. ¿No?

Queremos ser sabios sin pensar.

Queremos ser fuertes sin sufrir.

Queremos ser valientes sin temer.

Queremos ser pacientes sin esperar.

Queremos paz sin perdonar.

Queremos orden sin luchar contra el caos.

Queremos aprender sin ser corregidos.

Queremos saber sin escuchar.

Queremos sentido sin hacernos preguntas.

Queremos conocernos sin mirar dentro.

Queremos éxito sin disciplina.

Queremos crecer sin cambiar.

Queremos libertad sin responsabilidad.

Queremos propósito sin sacrificio.

Queremos fe sin confianza.

Y, sencillamente, las cosas… no funcionan así.
Quien algo quiere, algo le cuesta. Punto.

3/1000

FUERZA Y PAZ.


El fracaso no necesita excusas sino explicaciones.

El fracaso no necesita excusas sino explicaciones.
Explicaciones sinceras.

¿Por qué he fallado en esto?
¿Por qué ha pasado?
¿Cómo podría no haber sucedido?
¿Qué es lo que me falta ahora mismo para no volver a fallar?

Si eres capaz de responder con toda la mente y todo el corazón, el fracaso habrá servido de mucho. Si no eres capaz, entonces tu fracaso habrá sido en vano, inservible. Carísimo.

2/1000

FUERZA Y PAZ.


Se convertirá en uno de los hábitos más importantes de tu vida.

Aquí tienes un hábito que podría salvarte la vida, metafóricamente, claro:

Todos los días, siéntate cómodamente en una butaca cómoda, solo y en silencio, y mira por una ventana hacia el cielo. Da igual la hora del día que sea.

Pon una alarma, antes de comenzar, de al menos 15 minutos (pueden ser más, pero no menos) y cuando suene, sigue con tu vida.

Dale 100 días y luego me lo cuentas.

Se convertirá en uno de los hábitos más importantes de tu vida. Seguro.

117/1000

FUERZA Y PAZ.


 

Oración para cuando ya no puedes más.

Confío en Dios.

Y le entrego los problemas que no sé manejar.

Le digo, orando: «Padre, aunque sé que nunca me harías pasar por nada que no pudiese soportar, deja que me apoye un ratito en tu fuerte hombro. Deja que descanse un momento en ti. Mándame la fuerza que necesito para poder actuar como un hijo digno de ti. Dirígeme con tu mano poderosa y no apartes la vista de mí, por favor. Gracias».

Nunca me ha fallado.

Pruébala. Te la presto, encantado.

116/1000

FUERZA Y PAZ.


 

Cosas que ECHARÉ de menos.

Ayer escribí sobre algunas cosas que echo de menos.
Hoy, sobre las que sé que un día echaré de menos.

Echaré de menos el tiempo que aún hoy creo que me queda por delante.
Echaré de menos que mis niños sean niños.
Mis rodillas en plenitud.
La energía.
Trasnochar.
La plenitud de la salud.
A los que veré partir antes que yo.
Despertar a mis hijos.
Llevarlos al cole.
Jugar con ellos a videojuegos.
La facilidad para dar paseos largos.
A mis padres.
El margen para los errores.
El margen para los fracasos.
Leer sin gafas, aunque ahora debería hacerlo siempre.
La juventud de la gente que quiero.
El largo plazo.

Y sabré vivir sin estas cosas pero, caray, supongo que las echaré de menos.
O quizá no. Porque también habrá cosas que hoy hago y vivo que seguro que NO echaré de menos el día de mañana.

Mañana puede que hable de ellas.

115/1000

FUERZA Y PAZ.


Cosas que sí echo mucho de menos.

Echo de menos el tiempo libre que tenía cuando era niño.

También echo de menos a mi perro Toni.
Echo de menos irme a la montaña con él durante horas.
Sin un plan.

Echo de menos a los amigos que un día se fueron y nunca volvieron.
Echo de menos que sus padres avisasen.
La mayoría de ellos simplemente se fueron, sin más.
Una despedida es algo muy doloroso, pero no tan doloroso como no poder despedirte.

Echo de menos trasnochar y que no me afecte al día siguiente.
Echo de menos no hacer cálculos con las horas de un día.
Echo de menos que los días se me hiciesen tan largos.

Echo de menos no entender a los adultos.

Echo de menos sentirme totalmente ajeno a su mundo.

114/1000

FUERZA Y PAZ.


 

 

 

Receta para preservar y mejorar tu dignidad.

Conserva un altísimo sentido de la dignidad.
Y no lo pierdas nunca.

Siéntate bien.
Habla como es debido.
Vístete bien.
Lleva limpios tus zapatos.
Lávate los dientes después de comer.
Péinate, aunque no tengas que salir de casa.
El pijama llévalo sólo para dormir, y nada más.
Para de comer cuando ya no tengas hambre.
Pule tus modales.
Aprende a dar un buen y cortés apretón de manos.
Mira a los ojos.
Intenta no decir tacos. Menos aún si la ocasión no lo permite.
Camina erguido.
No andes por la calle mirando el móvil.
Por favor y gracias serán palabras de uso sincero y habitual para ti.
Respeta reverencialmente a tus mayores.
Aprende a callar cuando no tengas nada que decir.
No hagas promesas que no puedas cumplir.
No mientas.
No chismorrees.

Y jamás te unas a malas compañías, siendo tú, siempre, una compañía valiosa para los demás.

113/1000

FUERZA Y PAZ.


¿Por qué el político cae en la corrupción siempre?

Ayer me preguntaron:

—Joan, ¿por qué los políticos, sabiendo que su perdición es la corrupción, siguen cayendo en ella?

Y mi respuesta fue la siguiente:

—No es tan complicado. Siguen cayendo en lo mismo porque creen que les compensa intentarlo. Hacen un cálculo riesgo-beneficio y optan por la corrupción. Se ponen ante la tentación o la tentación les encuentra y… caen.

Me volvieron a preguntar:

—Pero… ¿tanto les compensa?

A lo que, para concluir, respondí:

—Cuando, sin esfuerzo, puedes obtener más de lo que podrías conseguir con esfuerzo en varias vidas… entonces supongo que durante al menos un momento se te tiene que pasar por la cabeza la pregunta «¿y por qué no intentarlo? Quizá nunca me pillen…».

Como suelo decir: si la tentación encuentra un resquicio y, tras él, encuentra tu sonrisa, ya estás absolutamente perdido.

112/1000

FUERZA Y PAZ.


Pd: De la tentación y la importancia de la disciplina, los valores y los principios escribí largo y tendido en mi último libro «Las 48 reglas de la disciplina«.

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