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Mes: julio 2018

«Biocentrismo», del Dr. Robert Lanza – 10 Citas.

Uno de los libros más increíbles que haya leído en mi puta vida. Un viaje a lo inconmensurable de lo posible de las teorías físico-teóricas y cuánticas. El Dr. Robert Lanza, una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, desafía todo lo desafiable para colocar al ser humano en el centro del todo. Una delicia de lectura y de viaje.

Vamos con 10 citas del libro para que os apetezca mucho leer esta maravillosa obra:

  1. Las teorías sobre los orígenes del cosmos dan un frenazo en seco cuando alcanzan precisamente el acontecimiento de máximo interés, el Big Bang.
  2. George Berkeley, que dio nombre al campus universitario y a la ciudad, llegó a la siguiente conclusión: «Lo único que percibimos son nuestras percepciones».
  3. El primer paso para construir una alternativa creíble es cuestionar la idea tradicionalmente aceptada de que el universo existiría incluso si estuviera desprovisto de vida y no hubiera en él ningún tipo de conciencia que lo percibiera.
  4. Basta con un poco de reflexión para que resulte obvio que, sin percepción, no puede haber realidad.
  5. Un árbol que cae en un bosque desierto únicamente produce pulsaciones de aire silenciosas…, minúsculas ráfagas de aire.
  6. No es posible percibir nada que no esté interactuando con nuestra conciencia.
  7. Cuando miramos a nuestro alrededor, lo único que vemos es nuestra propia mente.
  8. Cuando se crean partículas entrelazadas, el par comparte una función de onda; y cuando la función de onda de uno de los miembros se colapsa, también lo hará la función de onda del otro instantáneamente, aunque esas dos partículas estén separadas entre sí por la anchura del universo.
  9. Cualquier universo que pudiera haber precedido a la conciencia habría existido solo en un estado de probabilidad.
  10. ¿Ha hecho alguien una sugerencia verosímil de cómo fue que, hace 14000 millones de años, recibimos de pronto 100000 millones de veces más que un billón de billones de billones de materia directamente de la nada?

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Diario de Joan Gallardo, Entrada #2 – Urgencias, Smartphones y lo Normal.

9 de julio 2018.

El lunes que desintegra el fin de semana llega. Se carga de cierta normalidad. Todo se parece al último lunes y no sé si eso reconforta o no. Aunque volver a casa te haga sentir bien siempre estás cambiando macetas y muebles de sitio, ¿verdad?

Pasamos medio domingo en el hospital con mi hija pequeña. Creo que he estado en tugurios menos ruidosos que la zona de urgencias. Todo lleno de carteles de «prohibido usar el móvil» y otros de «guarden silencio». Y una polla. Todo Dios teléfono en mano y unas tertulias de patio de luces que me provocan ganas de salir huyendo por la ventana. Pero en los hospitales no hay ventanas, y no estaría mal que las hubiera. No me digáis que las hay, porque una ventana que no puede abrirse es como una cerveza olvidada dentro del coche un mediodía de julio: no es una cerveza.

Estoy en el pasillo de urgencias y tengo a una chavala al lado de unos 17 años bebiéndose una coca-cola zero mientras consulta Tinder (lo sé porque se lo dice a su padre que se sienta a su lado, obviamente en voz alta) y a unos metros un tipo está tumbado en una camilla con una mascarilla de oxígeno mientras mira vídeos de youtube, sin auriculares, claro. No sé qué está pasando. En general.

Alguno me dirá que es normal, como si para que algo sea normal sólo fuera necesario que se dé un determinado número de veces en otro determinado número de tiempo. Imagino que si me pongo a mear las veces suficientes en un tiempo concreto (digamos cada 3 horas al día durante 3 meses) delante de mi lugar de trabajo a todos os parecerá normal ver a Joan Gallardo mear en la pared de su gimnasio.

Parece que perdemos moral hasta para decidir y decir qué nos parece normal y qué no.

Miro a mi hija y me gustaría poder curarla yo. No soporto la idea de no poder hacerlo. De necesitar a alguien más. De corazón os digo que espero que no herede eso de mí.

Le prometo que cuando esté bien haremos una de nuestras citas. Donde básicamente ella decide en qué se invierte el siguiente minuto de nuestras vidas. Sólo pienso en cumplir otra promesa. Nunca rompáis una promesa a vuestros hijos. Al diablo los demás, pero mantened vuestra palabra con los niños. Cuanto más tarde se enteren de lo mentirosos que son los adultos mejor. No les falléis.

Puede que crezcan rectos y fuertes algún día. Y así no beban coca-cola mientras buscan su próxima cita en Tinder, envueltos de enfermos en el pasillo de urgencias del hospital.

Ya es suficiente por hoy.

Joan Gallardo.

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Diario de Joan Gallardo, Entrada #1.

6 de julio 2018.

Finalmente me decido a escribir mi diario. Un día amanecí con esa necesidad, como sé cómo funciona una cabeza humana decidí esperar algunos días para observar cómo iba pensando sobre ello. Ese deseo no cedió, todo lo contrario. Ha sido un fuego imparable en mí y hoy nace. Irremediablemente.

No tengo ningún fin con ello, o al menos aún no lo identifico. Sólo sé que lo tengo que hacer.

No tengo deseo ni necesidad de darme más a conocer, de hecho que me reconozcan por la calle ya es algo suficientemente extraño para mí. Las visitas a éste blog sólo sirven para imaginarme que quizás esto ayude a alguien. Puede que esa sea la respuesta. A lo mejor al ver esto empieces a darte permiso para pensar algunas cosas y no te sientas culpable por pensar otras. Quizás la vergüenza y culpabilidad que sientes por ser cómo eres en algunos aspectos sea disipada. No lo sé aún. Imagino que lo descubriremos.

No pretendo discutir con nadie sobre el contenido, porque es simplemente indiscutible. Como si debato con el cielo sobre los motivos de su altura o color. No me importa la incomodidad que pueda provocar pues no está escrito para nadie. Pensándolo bien, una de las pocas cosas que puedo enseñar de valor es eso precisamente, que no importa lo que los demás piensen de ti. Uno debe hacer lo que debe hacer, lo demás es ruido de fondo.

Esta será la entrada menos contundente pues sólo es introductoria. No escribiré cada día, me conozco y sé que si un sólo día debo hacerlo sin ganas será su propia sentencia de desahucio. Escribiré cuando tenga algo importante que plasmar. Me ayudará en el futuro a observarme. ¿Sabes? Quizás sea ese uno de los motivos de los que hablaba al principio. Escribiendo un diario en un tiempo podré entender mejor cosas de ese futuro presente y comprenderé mejor cosas de este presente que estará en el pasado.

Sólo creo que hoy, me gustaría haber escrito un diario alguna vez.

Joan Gallardo.

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